En esta entrada Andrés Villaveces habla del final del paro de empleados en la Universidad Nacional. También hay una presentación de Andrés hablando al respecto y una carta de Fernando Zalamea que ojalá no cayera en saco roto ahora que el paro terminó. Aquí un aparte de la entrada:

A nivel personal, llegué a un punto de no retorno con la Universidad. Mantuve las clases (en un curso plenamente, en otro a medias) durante este tiempo, sabiendo que me expongo al hacerlo a un escarnio por parte de gente que en una Universidad (lugar que debería ser lo más libre y libertario del mundo – tomo esas palabras de mi colega y amigo Fernando Zalamea) se atribuye actuar autoritariamente en nombre de supuestos comités.

Mi relación con la Universidad Nacional no volverá a ser la misma después de este paro. Es algo análogo a haber vivido un episodio de roce con la muerte, pero a nivel de toda la universidad. Un grupo de fascinerosos secuestró la universidad, impidió la entrada de los estudiantes y profesores a sus aulas y laboratorios, a sus oficinas y lugares de encuentro, a sus gimnasios y dojos, a sus cafés y corredores. No volveré a quedarme tan callado como en el pasado cuando sucedan atropellos contra nuestra universidad pública – aquella que (gracias al trabajo impresionante de algunos) aún logra mantenerse entre “lo mejor” a nivel nacional – el mediocre nivel nacional, quién sabe por cuánto tiempo más. No aguantaré más ausentismo de estudiantes, más excusas blandas, y en la medida de lo posible trancaré a quienes maltraten la planta física de nuestra universidad.

Por cierto, Andrés acaba de abrir nuevo blog.