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periodismo

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Un artículo sobre el problema de cubrir como periodista los ires y venires de los resultados en ciencia médica:

Still, is there a way that journalists could do this better? How should I have covered the latest resveratrol study? Should we switch to a more explanatory, wiki-like model, so that a single study’s results are more fully contextualized? Should we be writing stories about batches of studies — maybe the last 10 studies of resveratrol, as opposed to the single newest one? Are headlines the real problem?

Estas preguntas son claves: la forma como se desarrolla el conocimiento médico se basa en la fortaleza de los resultados de series (largas) de estudios (con cada giro contribuyendo a la comprensión del fenómeno) y el periodismo científico en cambio se concentra en el reporte estudios puntuales que, sin perspectiva apropiada, pueden promover conclusiones a la larga dudosas. Esto, por cierto, también aplica al desarrollo científico en general: los breakthrough conclusivos son pocos. El progreso es, por diseño, lento y escéptico. El vaivén de resultados y contrarresultados en el que la ciencia se sostiene (¡está en el centro de su metodología!) es incompatible con la ansiedad periodística de producir titulares contundentes. Lo más triste es que los mismos científicos (convertidos en ejecutivos de la industria académica) ahora también contribuyen al juego alimentando la prensa con anuncios desbordados cuando no flagrantemente mentirosos para ganar o sostener patrocinios y, en la medida de lo posible, convertirse en farándula.

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En varios puntos del ya viejo libro sobre Palestina de Joe Sacco un entrevistado cierra la conversación con preguntas sobre el propósito de sus preguntas. De qué sirve contar estas tragedias. Qué recibimos a cambio. Qué más da que haya personas en Alemania o Estados Unidos o Colombia que conozcan nuestra historia y se conmuevan (¿se preocupan?). Sacco evade las preguntas. No tiene respuestas. Bajo presión admite que no sabe. Ocasionalmente reconoce con algo de cinismo culposo que su producto es antes que nada entretenimiento. Pero después nos confronta con la mujer que, tras contarle (contarnos) la muerte de sus dos hijos, le (nos) reclama por su (nuestro) papel y el de los tantos otros periodistas que visitan Palestina para recopilar sus historias y divulgarlas en esos otros mundos donde nada de eso que se vive en Gaza o en el West Bank es realmente real (como este). Y es verdad: tal vez el sentido del periodismo se pierde cuando la injusticia es tan flagrante que su denuncia no es más que el reconocimiento de impotencias esenciales. El reclamo es tanto para el periodista como para quien lo lee. En mi casa leo una visita a Palestina plasmada en dibujos que tuvo lugar hace más de veinte años, durante la primera Intifada. Sacco busca historias y las dibuja: historias de palizas, secuestros, asesinatos, abusos, pedradas, balazos, sangre, miedo, odio. También dibuja a los que las cuentan. A Sacco, más que las historias, le interesa retratar el impacto de esas historias en quienes las cargan. La pregunta que pareciera que Sacco quiere responder o al menos proponer, más que qué pasa aquí, es para qué sirven las historias a quienes no tienen nada más que tristezas para contar. De nuevo no hay respuesta fácil. Son trofeos, son orgullos, son la prueba de un compromiso, son el reconocimiento de un sacrificio, son un clamor, o el vacío. Y aquí estamos nosotros atentos, cómodos, distantes y sobre todo generosos, dispuestos siempre a oír lo que nos quieran contar.

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Screen Shot 2014-04-22 at 11.24.40 AM
Ahora mismo en la portada de El Espectador. Quién sabe cuál será el conducto regular que termina determinando la diferencia al reportar ciertos muertos.

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Recuerdo que la introducción del determinante en el curso de álgebra lineal que tomé en la universidad me pareció artificiosa. Nunca entendí del todo por qué ese procedimiento recursivo tan complicado y medio salido de la nada tenía esas propiedades tan agradables. O tal vez sí lo entendí, pero a fuerza de darle vueltas y vueltas más adelante en muchos contextos diferentes. Hace poco mencioné mi incomodidad con los determinantes en Twitter y Federico Ardila me respondió con un enlace a este artículo de Sheldon Axler escrito en 1994 donde ofrece una aproximación muy agradable a varios resultados importantes de álgebra lineal sin recurrir a determinantes. Fluye muy bien. Al final define el determinante como el producto (contando multiplicidades) de los valores propios, lo que se siente muchísimo más apropiado.

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Al respecto del dato de ayer (que yo me apresuré a leer como machismo puro y duro), John Goodrick dejó en los comentarios un enlace a este artículo donde se observa que la amplitud de las brechas entre hombres y mujeres en los resultados de Pisa de matemática y lectura están inversamente relacionadas. O sea: donde hay más ventaja de los hombres sobre las mujeres en matemática la ventaja es estrecha entre las mujeres y los hombres en lectura (como en Colombia) y también al revés. ¿Por qué pasará eso?

Adenda: Olvidé mencionar que el artículo también correlaciona la amplitud de las brechas con índices de igualdad de género (reforzando un poco más la teoría del machismo como factor.)

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Santiago Ortiz sugirió ayer que revisara las diferencias en resultados de Pisa discriminando por mes de nacimiento para ver si pasa algo parecido a lo que describe Gladwell en Outliers. Esta mañana me levanté intrigado y armé esto:

mesdenacimiento

Una mirada rápida parece sugerir que en Colombia no hay ventaja debida al mes de nacimiento. Sin embargo Santiago, que es curtido en estos asuntos de visualizar, me sugirió que lo ordenara arrancando en julio y terminando en junio. Obtuve esto:

meses-julio

¿Ven el salto?

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Me gustaría explorar la posibilidad de armar una publicación en línea para público general que haga “periodismo de datos” (concepto en desarrollo) en español sobre asuntos sociales y políticos del mundo hispanohablante (o latinoamericano — o tal vez solo colombiano para empezar). La idea, muy escuetamente, sería ofrecer reportajes a fondo, bien editados y bien escritos (amenos, entretenidos, con alma) donde la narrativa estuviera parcialmente guiada por la existencia de bases de datos que ofrecieran alguna perspectiva particular sobre un tema (de coyuntura o no) y el contraste crítico entre los análisis de los datos (y la misma existencia de los datos) y las realidades que pretenden describir/comprimir (lo que implicaría además hacer reportería seria hablando con gente y demás, de eso que ya casi no se hace). De paso podría ser una buena plataforma para promover la liberación de bancos de datos públicos en nuestros países. Como sea, un proyecto con semejante ambición necesitaría plata pues dependería de infraestructura y un equipo de personas muy competentes. Durante el próximo año de pronto revise cómo se podría financiar y organizar algo así. Si tienen sugerencias al respecto las recibo en los comentarios.

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No conocía PSPP, la alternativa libre a SPSS. Útil.

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Ya es hora de que acepte que “la academia” no es para mí: tenemos prioridades y valores distintos. Me da pesar porque me gusta enseñar y hablar de matemática, pero supongo que haga lo que haga con mi vida siempre aparecerán otros espacios para enseñar y aprender ojalá más compatibles con lo que soy (o no soy).

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Me contó Nicolás que en estos días de ventiscas heladas entró a la tienda una mujer colombiana huyendo del frío. Dijo que disculparan pero no entraba a comprar nada sino solo a escampar del hielo y ahí mismo se puso a llorar.

Perspectivas más convenientes

En cuestión de unas cuantas horas, la historia de la muerte de seis personas en un bar del sur de Bogotá debido a excesos inexcusables de la policía pasa en la portada en línea de El Espectador de esto:

Screen Shot 2013-09-16 at 10.19.07 PM

A esto:

Screen Shot 2013-09-16 at 10.19.14 PM

Es decir, de la historia de un abuso policial con muertos debidos al uso de gas pimienta en un recinto cerrado repleto de personas al problema de los locales sin licencia o abiertos a deshoras o lo que sea. (En este artículo pretenden desconectar el uso del gas de las muertes argumentando que fueron causadas por asfixia mecánica, como si el uso del gas no fuera la razón de la estampida humana.) Veladamente se empieza a imponer la perspectiva conveniente que relega las muertes a un segundo plano, como si fueran apenas una consecuencia de esos malévolos establecimientos nocturnos “que le hacen daño al país”. Asqueante.

Adenda del lunes: ahora la policía empieza a sugerir que ni siquiera usaron muchos gases:

Screen Shot 2013-09-17 at 8.20.47 AM

Al menos el editorial de hoy en El Espectador no cae en lo mismo.

Sobre el gas pimienta y las apariencias

Según la Policía Nacional, el uso de este gas “mal empleado, sin sujeción a la norma o los reglamentos, se convierte en brutalidad y, que bien empleada, se presenta como justa y necesaria y nos hace aparecer como seres civilizados”.

Tomado de aquí (lo que a su vez es tomado de acá.)

Saber y perder

La columna de hoy (o de ayer, no la veo en portada hoy domingo, pero se supone que salió hoy) se desprende de una revisión sencilla de los resultados por colegios de las pruebas Saber 11 de este año y el pasado jugando con herramientas elementales de estadística descriptiva disponibles en cualquier hoja de cálculo.

Como complemento, la observación que desencadenó la columna: en la página de la revista Dinero donde los resultados de este año están disponibles para descarga se lee:

Siglas: Dado que la mayor parte de los colegios son privados (no oficiales) solo se indica cuando son públicos (oficiales) mediante la sigla “(Of)”.

Como la anotación me intrigó, filtré los datos para mirar cuántos colegios tenían “(Of)” al final del nombre. El resultado, 8168 de 12615. Es decir, un 64%. de los colegios son oficiales; no precisamente una minoría. Al contar estudiantes (en lugar de colegios) se descubre que un 71.77% de las personas que presentan las pruebas Saber 11 estudia en un colegio oficial. Quedé con la duda de si los periodistas de Dinero se equivocaron o si de verdad piensan que la mayor parte de los colegios colombianos son privados y no se molestaron en contar. Como sea, la anotación ilustra bien la profundidad con la que los muchachos de Dinero estudiaron sus datos.

De paso: un análisis (pdf) de las ventajas de los colegios privados de acuerdo a las pruebas Pisa.

Sesgo en públicos 2012: 0.526599249105; Sesgo en privados 2012: 1.02662898427; Promedio en públicos 2012: 42.8033300686; Promedio en privados 2012: 46.0227293165; Mediana en públicos 2012: 42.7; Mediana en privados 2012: 44.65. Sesgo en públicos 2011: 0.207080369486; Sesgo en privados 2011: 0.673856432328; Promedio en públicos 2011: 42.2170533907; Promedio en privados 2011: 45.6859889984; Mediana en públicos 2011: 42.26; Mediana en privados 2011: 44.65 (Qué sencillo y agradable utilizar los cuadernos de iPython y la librería Pandas de análisis de datos para hacer estos cálculos, por cierto.)

Burbujas en el agua

La columna de hoy ahonda en las declaraciones imprecisas que Rodolfo Llinás ofreció la semana pasada sobre “una nueva agua” para entender de qué estaba hablando y contextualizar su aporte. La ciencia no son los resultados sino los procesos para llegar a ellos. Cuando se reportan resultados es crucial explicitar estos procesos y sus limitaciones para distinguirlos de la pseudociencia que abunda. A continuación varios enlaces para complementar la lectura de la columna:

  • La columna fue producto de los reclamos (justos) de Pere Estupinyà en su blog de seguimiento al cubrimiento científico en español. Óscar lo enlazó en Twitter.
  • Mi impresión de los primeros reportes de las declaraciones de Llinás (Estupinya las enlaza casi todas) era que los periodistas no habían entendido de qué hablaba. Pero la entrevista extensa que Yamid Amat le hizo deja claro que Llinás no contribuyó mucho a reducir la confusión.
  • Por si acaso, para que quede claro que esta no es una discusión sobre sus méritos, aquí la lista (de acuerdo a Pubmed) de los artículos científicos de Llinás. Suma trescientos cuarenta.
  • Esta es la página donde Revalesio reporta el estado de sus investigaciones con RNS60. Llinás es mencionado acá.
  • Artículo extenso en The New Scientist (pdf) sobre nanoburbujas, con énfasis en las dificultades físicas para explicar su existencia. Las aplicaciones que propone Revalesio son mencionadas al final.
  • Este es el único artículo (de acuerdo a Pubmed) donde RNS60 es mencionado. Ahí se reporta que contribuye a reducir la inflamación de la glía. Y aquí está el resumen del afiche que presentaron en el congreso de la sociedad para la neurociencia hace un mes.
  • En este artículo reportan los avances en limpieza de lagos con el uso de nanoburbujas.

Primero el último

La velocidad de diseminación de información de Twitter y otros sistemas similares ha sido tomada por los medios más tradicionales (especialmente los escritos) como una amenaza a afrontar y, en respuesta, han adoptado la urgencia (para informar, opinar, analizar, responder) como prioridad. Sin duda hay usos útiles de las redes sociales para el periodismo, pero estos usos pierden valor dentro del esquema adoptado. En lugar de diferenciarse del caudal social mediante reportajes extensos y cuidadosos (su fuerte natural), promueven los artículos insustanciales mal redactados que apenas modifican cables de agencias o comunicados “oficiales” de diferentes poderes. La masa lo exige. No hay tiempo para más. Twitter en sí mismo, tan trivializador y falaz, se ha convertido en fuente de declaraciones cuando no de noticias (lo que ya es una suerte de derrota). La urgencia no sólo reduce la calidad del material que ofrecen sino que privilegia los exabruptos frecuentes de figuras públicas ansiosas por atención que abusan de las redes sociales con la ilusión (cumplida) de mantenerse vigentes. Esta necesidad de inmediatez autoimpuesta está condenando a los periódicos a la irrelevancia definitiva que pretenden evadir.

Prensa supersticiosa

En la columna de hoy comento el tratamiento y enfoque que la prensa nacional le dio en días pasados a la “noticia” de una niña de 30 días de nacida con quemaduras en el cuerpo que, según su mamá, “aparece” en los lugares más insospechados, como la nevera y la lavadora.

A continuación, para ilustrar, una muestrario de titulares (probablemente las notas en televisión fueron todavía peores, pero no tuve el gusto):

Ahora comparen con la nota aparecida en el reconocido periódico amarillista bogotano El Espacio: ‘Mi bebé de 30 días camina y se rie a carcajadas’ afirma una madre y La historia del bebé de Lorica ‘El niño muestra señales de maltrato’. (En el segundo artículo, por cierto, reportan que ahora los vecinos le lanzan piedras a la casa donde vive la niña.)

A continuación quiero reiterar las preguntas que abrí en la columna y hacer unas cuantas más:

  • ¿Cuál es el sentido de este cubrimiento irresponsable? La respuesta obvia es que el propósito del tratamiento es entretener. Sólo eso explica la falta absoluta de contraste. “Las cosas más raras e insólitas de este país ocurren en la costa. No es de extrañar”, dice un comentarista de El Colombiano. Esa es la reacción esperada. El problema de que del otro lado haya una niña de un mes de nacida con quemaduras es menor. Lo importante es el ángulo sobrenatural. Niños quemados en Colombia hay de sobra. Eso no es noticia.
  • ¿Son conscientes los periodistas de las consecuencias de un cubrimiento enfocado de esta manera? Probablemente no. Suena gracioso y eso basta. El hecho de que el tipo de cubrimiento refuerce las supersticiones y aumente el riesgo de daño para la niña no parece ser considerado por nadie. Al fin y al cabo lo que reportan es una ficción.
  • ¿Cuál debe ser el papel de autoridades como los sacerdotes locales en casos como estos? Definitivamente no contribuír al pánico, el maltrato y las acusaciones negativas. Como decía Nicolas Djomo Lola, Obispo de Tshumbe, Congo, en el Sínodo para la Nueva Evangelización 2012 (vía Clara):

    Nuestro contexto, como en otros países africanos, ha estado, y sigue estándolo, dominado por las guerras y la violencia con sus consecuencias desastrosas sobre el hombre y la sociedad. Las guerras y la violencia han desestructurado a las personas y la vida social tanto a nivel psicológico, como moral y espiritual. Cristianos y no cristianos, frágiles, desorientados y angustiados se ponen a la búsqueda de soluciones fáciles. Las encuentran recurriendo, en nuestro perjuicio, tanto a la brujería como a las sectas e iglesias llamadas “del despertar”. Éstas, en su propuesta del Evangelio, privilegian la lucha contra los malos espíritus, a menudo identificados con los miembros cercanos de la familia, lo que destruye aún más las relaciones en el seno familiar.

  • ¿Cuál la imagen que los medios de comunicación locales y nacionales pretenden ofrecer de la Colombia rural a través de este tipo de noticias? Los pueblos como Lorica no son noticia. Sus historias y la vida (y muerte) de sus habitantes son generalmente ignoradas por los medios de comunicación. Es por lo menos triste que esta sea la única atención que Lorica (una población de más de cien mil habitantes) reciba: una caricatura que fortalece gratuitamente estereotipos de ignorancia y atraso, e ignora alegremente la realidad social circundante.
  • ¿Cómo es posible que la nota de El Espacio (desde el mismo titular) supere en calidad y seriedad periodística a las de los otros cuatro periódicos enlazados? ¿Qué sugiere esto sobre el periodismo colombiano actual?

Periodismo a pesar de todo

El País cae, pero no hay drama: El Diario se parece cada día más al periódico en línea en español que me gustaría leer: limpio, serio, cuidadoso, independiente, bien redactado, sustancioso. Su modelo de negocio (crowdsourced, que llaman) le permite ignorar activamente buena parte si no toda la información basura que plaga sin vergüenza alguna los medios de noticias actuales. Su atención se centra en política y economía española. Son abiertos en su compromiso con un periodismo que esté parcializado hacia la gente (como debería ser), que sea un contrapeso argumentado a las versiones oficiales que tantos otros resuenan acríticamente. Los artículos evidencian esmero tanto en la investigación como en la edición. No aparece por ninguna parte esa urgencia exaltada de reportar sin pensar que ahora es norma. Por lo pronto su único defecto evidente es su bajo interés por el panorama internacional. A esta hora, por ejemplo, no hay un solo artículo en su portada sobre las elecciones en Venezuela. Supongo que es el precio de ofrecer un periodismo meditado con bajo presupuesto. Ojalá que resista y que pronto puedan salir de España.

Hay otros mundos

Un aporte involuntario de Óscar a la serie de películas de samurai ¶ Filipinas también tiene un arte marcial ¶ Técnicas de desaparición ninja ¶ Los colores del pasado ¶ La ficción es recursivaEste es el inicio de un thriller ¶ Tienen hambre en España ¶ Declaraciones de consenso mutuas entre contendientes políticos podrían ser una buena prácticaProporción de aportes de hombres y mujeres en artículos de Wikipedia ¶ La pertinencia y la impertinencia van de la mano (vía Julián) ¶ Y sin la imprudencia el periodismo serio no existe.

(Tenía otras cosas para compartir pero ahora no las encuentro.)

Page One

Aunque también podría ser Page One, un documental de 2011 dirigido por Andrew Rossi.

Sinopsis: Clan samurai en peligro de extinción se adentra en un ejercicio de análisis de su lugar, futuro y opciones coordinado por un viejo samurai honorable pero (otrora) alcoholizado. Central a la discusión es el papel del Clan como institución dentro de la sociedad. ¿Es necesario? ¿Por qué debe existir? ¿A quién sirve? ¿Cuál es su valor? El Clan pretende ofrecer seguridad, información, confianza y autoridad, pero debe competir con el advenimiento de nuevos clanes administrados bajo nuevos modelos que ponen en duda su propósito manifiesto. La pregunta clave es cómo sostener un clan tradicional dentro del nuevo mercado de clanes etéreos y/o parasitarios de bajo costo y gran impacto sin renunciar al bushido. El sepuku es siempre una opción.

Esquina

Ali Frazier Poster

Esquina es versión virtual de la nueva revista de lecturas sobre boxeo y derivados editada entre otros por mi buen amigo Mauricio Salvador (a quien nunca he visto), fundador y coeditor de Hermano Cerdo. Aunque inicialmente la revista sólo tendrá distribución física (¡y gratuita!) en México, espero que se convierta, gracias a su presencia en línea, en un referente para aficionados de toda latinoamérica en busca de crónicas serias (ejemplo), limpias de la vacuidad que supura el periodismo deportivo tradicional en español.

El diseño de la página, de mi autoría, utiliza la cuadrícula de Skeleton para adaptarse fácilmente a diferentes dispositivos de lectura y pretende imitar el estilo gráfico de los carteles de boxeo de los años setenta.

Everything good is comming my way

Eso escribió Michael Rafferty en Facebook horas antes de secuestrar, violar y finalmente asesinar a martillazos (con el apoyo de su novia) a una niña de ocho años. Dios sabe de qué hablaba, no importa. En el artículo breve del periódico que recopila detalles de la audiencia de ayer, recontextualizan la nota aislada y la convierten en otra prueba más de su perversión criminal (de su infección). No necesitan decir nada más: la frase demuestra que la barbarie no sólo era premeditada sino anhelada como un evento positivo en su futuro. La maldad estaba enquistada. Michael Rafferty es, no lo olvidemos, una víctima de esa fuerza oscura que, aprovechando su reconocida afición a las drogas, ofuscó su tendencia natural a amar al prójimo y vivir en la virtud.