Rango Finito

fotoscódigoobservatorioshermanocerdo temas plots

piscina

Sirena

Pequeña actualización antes de cerrar el domingo: hoy la niña descubrió que alcanza sin ayuda en la piscina (llevaba probablemente meses con la estatura adecuada, pero no se atrevía) y este descubrimiento desencadenó veinte minutos intensos de redescubrimiento de las posibilidades del agua (más pequeña, en London, la pasaba mejor en la piscina cuando íbamos juntos casi a diario). Yo la miraba entre maravillado y aterrado desde el borde, con los músculos tensionados en caso de que fuera necesario saltar pues el profesor no daba abasto para sus tres aprendices. De vuelta en la casa tomé una siesta. Almorzamos etíope, lo que es siempre un placer.

26

A la salida del YMCA oí a una joven muy joven decirle a otra todavía más joven en tono serio “Me di cuenta de que estar con él y deprimida no era el tipo de relación que quería tener”. Ambas estaban abominablemente maquilladas.

En la piscina vi a un papá que tenía en la espalda tatuado el logo de Nike. No me alcanzo a imaginar el proceso mental que conduce a tomar la decisión de imprimirse para siempre el logotipo de una empresa de productos deportivos en la piel.

En el bus había un señor muy grande en una silla de ruedas eléctrica que leía un libro titulado “The ABC of Murder“.

A la entrada del YMCA estaba una foto de un muchacho, un miembro de la comunidad, supongo, que había muerto recientemente. Nació en 1986. Un hijo de dos personas que se acaban de quedar muy solas.

Mientras trabajo, caliento los pies poniéndolos directamente contra el radiador empotrado en la pared.

Laia duerme largo. Tuvo una sesión intensa de ejercicio en la piscina esta mañana.

Extraer información a través del API de Twitter requiere muchísima paciencia.

8

Laia cumplió diecinueve meses hoy. Está muy activa y comunicativa, al borde de empezar a decir frases. Es una escaladora de muebles bastante temeraria. Tiene alma de gato.

Hoy en la piscina arrancó a llorar de repente y no entendíamos por qué. Estaba muy afectada. Pronto descubrimos cuál era la fuente del llanto: otra de las visitantes regulares de la piscina, una niña un poco menor que ella con la que a veces jugamos, tenía una herida en la frente por una mesa mal acomodada en su casa. Ya estaba curada pero la herida era vistosa y grande y cada vez que Laia la veía, la señalaba y lloraba. No se atrevió a acercarse. Le daba miedo o algo así. Me sorprendió mucho su reacción.

escaladora

3

No es fácil escribir con el sol directo a la cara. La luz del invierno es escasa pero ocasionalmente potente. La refuerzan los reflejos en la nieve.

El marco de las nuevas gafas es un poco más grande que el anterior. Esto me permite hundir parte de las gafas en el agua mientras el ojo todavía está afuera. Hay un punto difícil de sostener donde puedo ver debajo del agua con la corrección del lente. El agua de la piscina, ahora lo sé, está repleta de pequeñas burbujas atrapadas en corrientes que no las dejan escapar.

4

Una pregunta: ¿dados los resultados de las pruebas Saber 11 por colegios cuál es el área evaluada cuyo resultado mejor prediría si el colegio es oficial o privado?

Una forma (tal vez muy ingenua, no estoy seguro) de abordar esta pregunta es a través de árboles de clasificación. Un árbol de clasificación intenta encontrar la variable de entrada que mejor parte los datos de acuerdo a la variable a predecir. Este procedimiento se itera en cada nuevo nivel de partición y de ahí se obtiene el árbol. Si generamos un árbol de clasificación, la variable contemplada en el primer nodo del árbol es, de cierta forma técnica muy precisa, la que tiene la mayor capacidad para clasificar la variable objetivo.

¿Y qué pasa cuando se generan árboles de clasificación con los resultados por áreas de las pruebas Saber 11 como variables de entrada y la naturaleza (oficial o no) del colegio como variable objetivo?

Pasa que de 2011 a 2013 la variable principal es siempre la misma: inglés. Esto no sorprende. En la lista de razones para inscribir a los niños en colegios privados usualmente figura el inglés que supuestamente recibirán. Más difícil, sin embargo, es intentar adivinar cuál sería la segunda área. Detengan la lectura unos segundos e intenten hipotetizar cuál sería (de haber alguna) y por qué.

Para intentar responder esta subpregunta usemos el mismo procedimiento pero esta vez tomando como variables de entrada los resultados de todas las áreas exceptuando inglés.

Una vez más, los tres árboles tienen la misma variable principal. En este caso, lenguaje.

¿Adivinaron?

Por curiosidad repetí el ejercicio para ver si la tercera variable (de acuerdo a este orden tal vez no muy confiable) también era la misma y no: en 2011 es sociales y en 2012 y 2013 es biología.

Aquí los árboles para los tres años:

arboles
Click para verlo más grande. Cada nodo dice cuál es la proporción de privados y públicos, cuál es mayoría y cuál es el porcentaje de datos total en ese punto. Los árboles fueron generados con rpart y pintados con el comando fancyRpartPlot del paquete rattle de R. Aparecen podados en versiones “óptimas” de acuerdo a un criterio técnico que no viene al caso.

Dudas: ¿Es coincidencia que las primeras dos sean inglés y lenguaje o sería más o menos uniforme si se pudieran considerar otros años? Si no es coincidencia, ¿qué explicaría que lenguaje sea el diferenciador de colegios públicos y privados más eficiente después de inglés?

Otra duda: ¿Alguna forma más rigurosa de abordar la pregunta?

*

Increíblemente, no hay ningún buen graficador limpio y nativo de los árboles de clasificación que produce scikit-learn. Depender de graphviz me parece burdo. Lo ideal sería que matplotlib permitiera graficar árboles fácilmente, supongo. De pronto sería una buena forma de entender matplotlib a fondo. ¿Tarea para 2014?

Por lo pronto, R sigue siendo muchísimo más cómodo para estas vainas.

*

Hoy dejamos ir a Laia en la piscina agarrada sólo de su fideo de espuma. Pateó su camino hasta la mamá mientras yo la seguía de cerca por si acaso el sistema de flotación (todavía bastante endeble) fallaba. La primera vez estuvo sola unos veinte segundos. La segunda vez creo que alcanzó el minuto y se veía cansada. No avanzó sino un par de metros cada vez. Creo que tendremos a Laia chapoteando libre y sin ayuda antes de que cumpla los dos años.

Flotador

Los sábados va a la piscina una señora con su hijo en silla de ruedas. El niño está postrado. No se mueve. No reacciona. Mira hacia arriba siempre, atrapado en un salvavidas naranja inmenso: una gran cabeza inexpresiva y flotante. La señora lo integra a todas las actividades en la piscina excepto por esas en las que es necesario interactuar con otros niños. Cuando hay juegos con pelotas ella se hace discretamente en una esquina con su hijo y le habla. No sé qué le dirá. Se nota que le habla mucho. Nunca conversa con nadie más. Yo sufro de incomodidad patológica ante niños así. Me angustio de solo verlos. No es nada claro cuál es su nivel de consciencia de lo que pasa aunque asumo que puede ser alto, lo que simplemente quiere decir que el niño sabe que es diferente y de pronto incluso sabe que lo suyo no es algo que se pueda solucionar. Debe ser durísima la vida de la mamá.

Desinfectante

Hace poco descubrí que una de las canciones infantiles de la piscina es el jingle publicitario de un desinfectante para tinas de los años sesenta-setenta. Me sentí engañado.

Niño o niña

Un bebé es tomado por niño a menos que lleve una prenda o un accesorio que explícitamente demuestre que es niña. Los colores para niña son dos a lo más. Una niña debe cubrir su torso en la piscina. Las niñas deben ser decoradas. Llamar niña a un niño puede ser tomado como una ofensa pues implica dudar de su (incipiente) virilidad. Llamar niño a una niña es usualmente tolerable pues la femineidad no es un valor en sí mismo. El protocolo sugiere pedir disculpas en caso de confusión. El sexo de un bebé debe ser, en lo posible, detectable a simple vista.

Un día en la vida de una niña de 1952. (Aquí está la versión para niños.)

Actitud

Uno de los asistentes regulares a la piscina es un tipo con dos niñas. La mayor tiene dos años y medio y chapotea libre bajo su supervisión ante la mirada aterrada de los otros papás presentes (mayoritariamente sobreprotectores) y la monitora. La menor tiene un año y medio y todavía depende de su papá para flotar. Igual él la suelta, la lanza por los aires y la zambulle sin agüero. Al final de las rondas, por unos diez minutos, la monitora ofrece a los niños lanzamientos acompañados por el rodadero. Es un rodadero curvo cortito. Cuando los niños son pequeños, como Laia, el lanzamiento consiste en rodar agarrado por la monitora hasta el final, donde yo la recibo. Cuando los niños son mayores (~3 años o más) van solos. El papá temerario, sin embargo, considera que la pequeña ya está preparada para rodar sin ayuda y desde lo más alto. La semana pasada, cuando la soltaban, se acostaba en el rodadero y salía disparada al final como un torpedo. Esa era la nueva modalidad. Antes se lanzaba sentada y daba un tumbo brusco al final. Hoy lo volvió a intentar sentada y por culpa del tumbo terminó dándose un golpe fuerte en la cara contra un borde del rodadero. Cayó al agua llorando en brazos de su papá. El papá le dijo que no era nada (aunque ya se veía el morado incipiente que la acompañará por un par de semanas) y se calmó un poco. Otro papá probablemente sale de la piscina en el acto aturdido por la culpa, pero el papá temerario hizo todo lo contrario: le preguntó “¿Vamos otra vez?” y la niña, para mi sorpresa, aceptó todavía entre sollozos. Medio minuto después del golpe estaba de nuevo en el rodadero magullada pero preparada para un nuevo intento. Todos los que estábamos en fila aplaudimos su apiscinaje feliz y sin contratiempos.

Siete meses

Hoy Laia cumple siete meses. Esta semana pasó del grito esporádico a la articulación descontrolada y constante de sonidos, especialmente cuando alguien cerca habla. Ayer dijo varias veces “Ta-ta”. Ya asumí que se refiere a mí. En la piscina conversa con cualquiera que le preste atención. Ha tenido unas cuantas noches difíciles últimamente. Sospechamos que tiene que ver con la llegada inminente de un diente. La piscina la deja exhausta y duerme muy bien durante el día. Ayer me di cuenta de que ahora llora por antojos y no sólo por necesidades fisiológicas básicas. Llora porque Plinio no se acerca lo suficiente o la ignora. También llora porque no le traigo el juguete que quiere. Hoy, mientras jugábamos en la sala, un halcón inmenso se paró por un par de segundos en el árbol frente a la ventana. Creo que iba tras las torcazas residentes. Cuando me levanté para mirarlo mejor levantó vuelo de nuevo entre la nevada.

Agua

El fin de semana nos inscribimos al YMCA del centro de la ciudad para poder usar la piscina con Laia. Hay actividades para bebés en la piscina todos los días, usualmente por las mañanas. Planeamos ir tres veces por semana. Hoy fue nuestra primera vez.

Antes habíamos bañado a Laia en la tina del baño pero esto es distinto. Mónica está asustada. Yo llevo a la niña cargada. Cuando bajo las escaleras Laia no parece sorprendida. La incomoda flotar de espaldas incluso si nos ve la cara. Hay otras personas con sus hijos pero no hay parejas como nosotros. Salvo por dos mujeres, no parece que se conocieran entre ellos. La piscina se parcela y cada cual usa su propio lote de agua. Poca interacción. Laia persigue una pelota de caucho azul. El propósito de las actividades que propone la coordinadora es acostumbrar al niño al contacto con el agua. Hacemos varios de los ejercicios. Algunos niños parecen muy avanzados aunque son apenas un par de meses mayores que Laia.

Al verlas jugar en el agua me recuerdo (falsamente) en la misma situación, aunque tal vez mayor, en Melgar, Pacho o Cali. Siento el peso del bucle que se cierra y la responsabilidad y el privilegio que tenemos.

Uno de los ejercicios consiste en hundir a la niña en el agua y sacarla de inmediato. La primera vez es traumática. Entra agua por la boca y sale por la nariz. Arranca el llanto. La calmo con la pelota. La segunda vez entiende mejor lo que pasa y no parece incómoda. El ejercicio es tanto para ella como para nosotros. Le enseñamos el mundo para que se vaya. Aprendemos a dejarla ir.

Susto en la playa

(Mar de Coveñas, Redacción Nacional.) Una ceremonia de protección mística de rutina del reputado pistoloco cordobés Anunciación Valencia, de treinta y un años de edad, terminó en tragedia luego de que el chamán zenú a cargo conjurara por accidente a siete entidades extraplanares de motivos y afiliación cosmogónica por determinar.

El diverso catálogo de actividades del exclusivo balneario Mediterrané De Lux Segunda Etapa, donde Valencia pasaba un fin de semana de negocios y placer con su Famiglia, no incluía entre sus atracciones programadas para ayer el ataque sorpresivo de bestias antediluvianas iridiscentes de trece metros de altura dotadas de incontables apéndices prensiles dentados con visible preferencia por la carne humana ligeramente rostizada.

Una de las criaturas estaba preñada.

Por desgracia, los videos y fotografías del asalto disponibles en línea sólo capturan una fracción menor del horror reinante ayer en las bellísimas instalaciones de este complejo hotelero y casino de última generación, punta de lanza del emporio turístico del magnate y filantropófago payanés Raúl Acevedo.

Don Raúl, en la clandestinidad desde hace un lustro debido a sus incomprendidas tendencias gastronómicas, lamentó el ataque y elevó una plegaria sentida a La Deidad Árbol para que acoja en sus ramas ubicuas la esencia nutritiva de los caídos.

Asimismo, expresó su confianza en que el portal siga abierto y el incidente atraiga una ola nutrida de turismo paranormal. “Mugre que no mata engorda”, puntualizó.

De acuerdo a las autoridades, se estima que trescientas cincuenta y tres personas, mayoritariamente turistas del interior del país, fueron devoradas durante el episodio. Quinientas setenta y dos más resultaron heridas. Un porcentaje significativo presenta quemaduras de tercero y cuarto grado. Las pérdidas, cercanas a los seis mil millones de dólares, han sido categorizadas por parte del equipo financiero a cargo del emporio Acevedo como despreciables en comparación con el impacto publicitario.

Tras veintitrés minutos exactos de carnicería inmisericorde, las entidades regresaron satisfechas y sin rencor alguno a su plano existencial natural.

Boy Magazine Monster Bem 1

Al cierre de esta edición se desconoce aún la suerte de Valencia y su cuadrilla. La nación, conmovida hasta las lágrimas con la noticia, se dejó sentir de inmediato a través de las redes sociales y, mediante la etiqueta #ValenciaForEver, convoca en la capital a una marcha conmemorativa de la vida y obra de este hijo predilecto del municipio de Purísima, doctor honoris causa de la Universidad Nacional, y reconocido a nivel mundial por su habilidad con el changón y la sensibilidad estética particular de las happening-masacres que ejecutó en diversos rincones del país durante las últimas dos décadas.

La senadora doctora Astrid Trujillo, vocera y líder espiritual de la Brigada Popular por la Reconciliación Humanitaria, aseguró que la obra de Valencia “será recordada por su valentía conceptual y su compromiso con la pacificación nacional mediante el uso legítimo de la violencia selectiva de acuerdo a la convención de Ginebra”.

La Cofradía de Canalizadores Energéticos Indígenas Independientes, por su parte, indicó en un comunicado que el incidente se debió al uso no autorizado de un protocolo experimental de protección (preventivamente incautado por agentes del Ministerio de Defensa) que pretendía renovar el blindaje de Valencia por cinco años más. El método tradicional certificado, basado en un sahumerio de semillas secas de almendra e hinojo maceradas en sangre fresca de hicotea, garantiza apenas un año de aseguranza.

En horas de la tarde, tras un breve acto religioso presidido por el párroco de la localidad, las piscinas y amplias playas privadas del complejo fueron bendecidas, desinfectadas y abiertas de nuevo al público, para delicia de los veraneantes.