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poder

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Ahora el mapa de votos del senado también incluye una opción para ver cómo le fue a nivel municipal a cada candidato.

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Hoy un gráfico de la distribución del Senado recién elegido y un nuevo intento (con más información) de representar el dominio territorial de cada partido.

(Raspé de la página de la registraduría los votos para cada candidato en cada departamento. Este es un pequeño subproducto de esos datos. Planeo hacer algo más grande a nivel de candidatos antes de que se acabe la semana.)

Farsa

La pelea entre Santos y Uribe es una encarnación más de la clásica pelea lúdica entre “liberales” y “conservadores” que sirve para que la élite tradicional renueve respaldo popular (dividido y hasta mortal pero en últimas mayoritario) y se perpetúe en el poder. Tomar partido en esa pelea implica caer en el engaño de creer que su discusión trata sobre el futuro del país (que existe una posible conclusión que nos beneficia) y no sobre el futuro político y financiero de unos señores y sus amigos. No se trata de ser neutral, sino de entender que ambos lados hacen parte del mismo bando opresor.

Alternativas a Google Reader

Con Sergio estamos probando tiny tiny rss como posible sustituto de Google Reader. La importación de feeds fue trivial. Por lo pronto parece una buena opción. Lo modificamos ligeramente para que haga algunas cosas que nos gustan. No tiene sentido seguir dependiendo de empresas para contar con un lector de noticias. La próxima desactivación de Google Reader es una nueva evidencia de la transición de una internet de creadores/contribuidores descentralizados a una de proveedores/canalizadores centralizados de contenidos.

David versus David

Hablaba con Mauricio alguna vez de David Mitchell en contraposición a David Wallace. No recuerdo bien los términos de la conversación pero creo que lo que decía era que de alguna manera aunque los talentos de Mitchell y Wallace son complementarios (la de Mitchell es una literatura de historias mientras que la de Wallace es una literatura de _________________ (¿derrumbes e introspecciones? ¿filosofías? ¿psicologías?)) lo que hace Mitchell es mucho más atractivo para mí. Su atractivo radica, creo, en la capacidad de Mitchell para tejer la ficción en estructuras cuidadosas y su habilidad sobrehumana para adaptar su prosa a las exigencias de las historias que cuenta. [Polos en el espectro visible-invisible.] Mientras Wallace es un esclavo de su prosa neurótica-aforística (enmarcada dentro de su compulsión gramática), Mitchell es un camaleón verbal en constante control del flujo de palabras (un creador de voces). Tal vez Wallace puede escribir sobre lo que quiera, pero Mitchell puede escribir lo que quiera con una naturalidad pasmosa. En Mitchell, además, las tramas no son una excusa (para teorizar/pontificar) sino el objetivo primordial de la escritura. Como en los bestsellers, pero mejor hecho y con más respeto.

(En español esta diferencia la ejemplificarían bien Javier Marías y Arturo Pérez-Reverte. Aunque Marías es más controlado que Wallace y Mitchell rotundamente más versátil (e imaginativo) que Pérez-Reverte. Paradójicamente, entre esos dos prefiero de lejos a Marías.)

Propiedad

El mundo es de los asesinos.

Redistribución de la beca indígena

El estado colombiano otorga cada año becas universitarias a los resguardos indígenas. Cada resguardo recibe un cierto número de becas en función al número de habitantes. Las becas están asignadas a universidades públicas específicas. Cada beca incluye, además de admisión y matrícula, plata para vivir sin pasar necesidades durante el tiempo que sean estudiantes (que si son hábiles se puede extender por más de una década) en la capital del departamento o en Bogotá o Medellín. Cada resguardo tiene autonomía a la hora de decidir a quién otorga las becas. Es un programa social con buenas intenciones, como todos.

En un resguardo indígena cerca del pueblo las becas las otorga el cacique a dedo. El cacique tiene un negocio con las becas que sobran cada año por simple falta de interesados (Supongo que la excusa es que si no se asignan todas las becas su número podría reducirse el año siguiente). Por una suma relativamente modesta considerando la magnitud del producto, o tal vez por unos cuantos votos para consolidar su poder político en la comunidad, la mamá trabajadora de un joven bachiller del pueblo que de otra manera jamás habría ido a la universidad (y que en términos prácticos está más desprotegido que el indígena promedio de la zona) adquiere una acreditación de su hijo como indígena seguida de la consabida beca.

Esto permite que el programa sea al mismo tiempo aprovechado indirectamente por personas que lo valoran y abusado por los regentes tradicionales de sus supuestos destinatarios. ¿Quién pierde?

The Scar

Fragmento de Arrival at Sky Harbour, por Ian McQue

En el centro de la trama de intriga marítima de The Scar, de China Miéville, se encuentra un dilema sobre el valor (y sentido) de la libertad propia en relación a la potencial opresión ajena. Miéville usa sus novelas como laboratorios de experimentación y reflexión ética-política. Mediante historias fantasiosas de acción y aventura científica con simbologías diversas, abierto compromiso feminista, una buena carga de steam punk y prosa de calidad inusual para el estándar del género, Miéville propone interacciones conflictivas entre individuos y sistemas de poder sin solución aparente. El sentido moral de los personajes (por lo general héroes intelectuales trágicos de formación e intereses eclécticos) los atormenta y condena a aceptar la responsabilidad por la clausura causal íntegra de sus decisiones, incluso cuando admitirla sea un camino directo al sufrimiento propio (y tal vez el exilio). La ficción de Miéville es aparentemente ligera pero al mismo tiempo éticamente incómoda. Eso contribuye a que su lectura sea tan enriquecedora y satisfactoria.

Alternet

Dos empresas pretenden redefinir lo que constituye internet. La primera centra su poder en un motor de búsqueda que decide casi que por sí mismo, ahora que los enlaces han muerto, cuál es la subred de sitios relevantes o incluso válidos. El certificado de esta relevancia o validez se autorrefuerza mediante la dependencia al uso de la herramienta, que recientemente promueven a través de la integración forzada de sus servicios. La segunda basa su estrategia en el establecimiento de una plataforma de interacción social cuidadosamente modulada que poco a poco aglutina toda la actividad en línea de sus usuarios en páginas normatizadas, uniformizadas y comercializadas con contenido ultrarregulado. Ambas empresas aspiran no a dominar la red sino a convertirse en la red. Sitios como este blog serán pronto un anacronismo de la época extraña en los inicios del todo cuando las personas todavía tenían algún nivel de control de su identidad y actividad en línea.

Domingo (Tres Ataúdes Blancos)

Hablemos sobre el poder. Sobre lo que el poder hace y lo que el poder puede pero sobre todo acerca quienes ostentan el poder y cómo lo sostienen. Se me viene a la cabeza esa canción de Flaming Lips, una de mis favoritas en concierto, donde Wayne Coyne pregunta insistentemente qué haría *USTED* si tuviera el poder: ¿cómo lo usaría? ¿pensaría en los demás? ¿podría controlarlo? ¿qué haría de poder hacer todo lo que quisiera hacer? En Tres Ataúdes Blancos, de Antonio Ungar (ignoren su portada horrible), el poder (su búsqueda, su control, su ejercicio) engendra violencia, aunque podría ser al contrario porque el poder en Tres Ataúdes Blancos (como en la vida real) lo tienen aquellos que están apropiadamente armados. Es un bucle, obvio. Se arman para adquirir el poder y se arman para sostenerlo y por ende otros más se arman para arrebatarlo y puntos suspensivos. El horror. Es un horror que conocemos bien. Lo conocemos tan bien que, en su perversión cotidiana, ya no nos afecta como debería. Ya no es horror pero seguimos llamándolo así por costumbre, sin convencimiento. Todo parece tolerable o comprensible o, por lo menos, de esperarse, porque existe todo un aparato de medios e información dispuesto para orientar al espectador/ciudadano en el ejercicio de su sacro derecho/deber a comprender de la manera correcta (o conveniente) la violencia que lo rodea y, supuestamente, lo protege. Una particularidad de este aparato mediático es que está diseñado para digerir y replantear cualquier tipo de información de tal manera que sirva (se adapte) a los intereses de quienes lo controlan. Todo esto, es natural, bajo una máscara de objetividad puesta a las patadas.

<DigresiónProbablementeInnecesaria> En los primeros cursos de lógica matemática aparece la noción de valuación. Es una concepto contraintuitivo. La verdad no es una noción absoluta sino una función que asigna valores de verdad a las proposiciones atómicas (o a universos, en otros contextos) y luego, mediante álgebras, se calcula el valor de verdad de las proposiciones compuestas. Las proposiciones tautológicas son aquellas rarezas (engrandecidas por los griegos) que son verdaderas no importa la valuación. Las otras (la aplastante mayoría) pueden ser verdaderas o falsas dependiendo del valor de verdad asignado a los componentes básicos/primitivos. El propósito principal de estos aparatos mediáticos a los que me refiero arriba consiste (y aquí permítanme ser laxo en mi (ab)uso de los términos) en controlar el valor de verdad de las proposiciones atómicas (de la interpretación de los eventos) para así controlar lo que es considerado verdad. </DigresiónProbablementeInnecesaria>

Y, bueno, entonces la pregunta es qué hace el ciudadano/espectador ante eso. ¿Cómo interpreta el ciudadano/espectador su realidad si casi todos sus recursos de adquisición de información están siempre al servicio de alguien(es) que quiere(n) dominarlo? ¿Qué es la verdad para ese ciudadano/espectador que interpreta todo a través de filtros que preinterpretan lo que presencia? ¿Cómo reacciona cuando desvela o (peor) es forzado a ser partícipe del engaño? Por otro lado: ¿Qué tan común es que pase esto? Y finalmente: ¿Cuántos están dispuestos a reaccionar al abuso, a oponer resistencia, y cuántos se sumen en la resignación/impotencia?

Viernes

Penúltima clase. Pocas preguntas. Pocas respuestas. Leo varias reseñas al respecto de The Pale King. Pienso que tal vez debería postergar su lectura un rato, unos años, incluso, y decantarme por algún clásico reciente estilo The Recognitions para el verano (Andrés me sugiere el no tan reciente La Montaña Mágica). Le confío a mis estudiantes un secreto, algo sencillo pero importante que he aprendido con los años. Les digo: ¿recuerdan que en las películas los genios matemáticos miran el tablero y en el acto los números y símbolos se iluminan, giran, vuelan, se combinan y se reorganizan hasta que mágicamente aparece en el centro una respuesta? Pues eso no funciona. Les explico que garabatear fórmulas ordenadamente en un papel es un método mucho más eficiente para solucionar este tipo de problemas (si no todos los problemas). Igual ellos miran la integral inexpugnable en el tablero a la espera de una respuesta. Conozco esa mirada. Encarna una especie de fe juvenil en el poder y alcance de su propia inteligencia así como el desprecio a todo lo que implique esfuerzo. No los culpo, estoy seguro de que alguna vez yo también intenté resolver problemas a punta de miradas, desde la distancia, sin hacer nada. Como tantos otros adolescentes, estaba convencido no sólo de que podía mover cosas con la mente sino que buena parte de la realidad exterior era responsabilidad directa de mi mente, presta a ser alterada/perturbada/redefinida en respuesta a mi todopoderosa (y voluble) voluntad. No recuerdo cuándo aprendí que el mundo no funcionaba así. No fue hace mucho, probablemente.

Everyone suddenly burst out singing


And laughing, and crying, and shouting and praying, kneeling on the road and kissing the filthy tarmac right in front of me, and dancing and praising God for ridding them of Hosni Mubarak – a generous moment, for it was their courage rather than divine intervention which rid Egypt of its dictator – and weeping tears which splashed down their clothes. It was as if every man and woman had just got married, as if joy could smother the decades of dictatorship and pain and repression and humiliation and blood. Forever, it will be known as the Egyptian Revolution of 25 January – the day the rising began – and it will be forever the story of a risen people.
Robert Fisk

¿Para qué Wikileaks?

Aquellos que, como yo, tienen problemas para entender la estrategia general de Wikileaks, tal vez les interese esta lectura cuidadosa (vía Vega) de un viejo artículo de Assange de 2006 (pdf) donde desarrolla la idea de los gobiernos autoritarios como conspiraciones.

Resumidísimo: Assange define una conspiración como una red de individuos que procesa, controla y produce información basada en aquella que recibe. La fortaleza de dicha red es medida por la fortaleza de los vínculos de comunicación entre los individuos que la conforman. Lo anterior es presentado más o menos formalmente en el texto de Assange. Sigamos: en un gobierno autoritario, el grueso de la información que le permite tomar decisiones se mantiene fuera del alcance de los ciudadanos a quienes supuestamente representan mediante una red de comunicación de información clasificada. Esta es una de las bases de su poder y en ese sentido puede ser visto como una conspiración. La pregunta central es cómo impedir que estos gobiernos se desarrollen y fortalezcan o, en caso de que ya estén instituídos, cómo reducir su fuerza conspiratoria hasta anularla. En contra del mecanismo usual de reducirla mediante la neutralización de individuos clave, Assange propone ejecutar acciones destinadas a debilitar la confianza de la red en sus propios canales de comunicación, limitando así su capacidad para conspirar. Una ventaja evidente de esta estrategia es que es independiente de la estructura particular de la red y se basa en el conocimiento de los canales que utilizan. Desde esta perspectiva, las filtraciones de Wikileaks, no importa la naturaleza de los documentos, obligan al aparato conspiratorio a tomar medidas para impedir futuras filtraciones (muy probablemente deshaciendo vínculos de la red o reduciendo su peso) y, a su vez, a dudar de la seguridad de sus sistemas de comunicación. La idea es que un ejercicio sistemático de debilitamiento de estos canales a la larga cambiará la manera como el estado funciona, al reducir el uso del secreto como herramienta de gobierno y blindarlo por ende a nuevas iniciativas autoritarias.

Tras el gobierno aparente, está entronizado un gobierno invisible que no se ha comprometido ni reconoce responsabilidad alguna para con el pueblo. Destruir este gobierno invisible y disolver la vergonzosa alianza entre los negocios corruptos y la corrupción política, es la tarea más importante del estadista actual.

T. Roosevelt (citado por Assange)

“Secrecy begets ever more secrecy. Dream of the end of secrecy.”

Sábado

Hace cerca de un año yo llegué a pensar que hoy presenciaríamos un vergonzoso espectáculo de reafirmación de una dictadura solapada. En lugar de eso tendremos una ceremonia de retoma del poder por parte de sus dueños tradicionales. Uribe, en últimas, fue un exabrupto en el orden natural de las cosas, en la disposición de la jerarquía. Ahora podemos volver a la tranquilidad de saber que los patrones tienen la alcurnia suficiente para representarnos y engañarnos con clase y dignidad.