Cada vez es más evidente que los políticos británicos que promovían la salida de Reino Unido de la Unión Europea solo querían ganar visibilidad por medio de un referendo nacional que daban por perdido pero que probablemente dejaría a su copartidario Cameron debilitado. A Cameron lo arrastró el orgullo y le entregó a la derecha rabiosa una plataforma para promoverse. El referendo era un encontrón de mezquindades y el resultado será el colapso de sus gestores. Merecen su suerte.