De nuevo vemos Breaking Bad. No siempre tenemos el coraje para ver Breaking Bad. Breaking Bad a veces supera nuestra tolerancia ética. Es una serie difícil de ver porque su argumento se sostiene sobre malas decisiones enlazadas en cadenas pesadísimas que prometen El Horror, y El Horror cada tanto llega para recordarnos que existe. Esas malas decisiones son el producto de una suerte de estupidez cósmica que cuesta entender con compasión o empatía, incluso cuando las motivaciones que canalizan esas decisiones son, si no nobles, al menos comprensibles, y los personajes son tan genuinamente humanos que logran que sus desgracias duelan de verdad. Los dilemas morales serios son con frecuencia irresolubles pero dentro del espectro de remedos de solución hay selecciones que reducen un algo el riesgo de desastre. En Breaking Bad todos los personajes dedican lo mejor de ellos a exprimir lo peor de sí mismos. Esperar la caída de El Horror es angustiante. Saber que todo obedece a un Plan (sea interno o externo) me perturba todavía más.