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redes sociales

Nada

Otra vez aquí. A veces me asomo a mi recolector de blogs con la esperanza de que alguno haya renacido para no sentirme tan solo o para recuperar momentáneamente la ilusión de concurrencia que alguna vez fue tan placentera, aunque creo que seguiría sintiéndome solo de cualquier modo porque esta soledad no se quita con blogs ni pantallitas ni mucho menos concurrencias. Creo que eso es todo lo que tengo para decir hoy. Me siento mal porque sé que entrar a estos espacios tan distantes de la acogedora realidad colapsada en flujos sociales exige esfuerzo y hasta sacrificio cuando no valentía, así que es injusto que como recompensa reciban apenas esto, tan nada. Para eso quedarse del otro lado atento a la siempre inminente próxima insolencia del imbécil que gobierna ese país fallido al sur de acá.

(Por cierto, al respecto de eso pensaba que tal vez llegue un momento cuando Twitter tendrá que decidir entre Trump y la gente. Por lo pronto parece preferir a Trump. Supongo que se ve bien en la hoja de vida: Parlante de Donald Trump (2013 – Presente). No sé qué tal sonará eso en unos tres años, cuando sus decisiones y majaderías le cuesten la vida a suficientes personas.)

Medio

Hoy recibí una invitación para probar Medium. La idea, si entiendo bien, es montar un sistema centralizado de blogs con algo de curaduría en portada y diferentes colecciones temáticas. Lo más novedoso por lo pronto es la interfaz de edición. El diseño fijo facilita mucho todo. Es muy intuitiva y sencilla. Me gusta. Los comentarios asociados a cada párrafo todavía no los aprecio en parte porque nunca he sentido la necesidad de comentar párrafos específicos en ningún blog. Por lo pronto Medium me parece perfecto para publicar textos cortos en un formato limpio y de lectura sencilla. Para probarlo, subí algunas columnas viejas endulzadas con enlaces y fotos y un comienzo de un cuento que no prosperó. También creé una colección de artículos para tal vez montar ahí adentro el sitio de divulgación científica que hace rato que queremos armar con Óscar.

En público

Uno de los problemas de Twitter como medio de interacción social es que convierte conversaciones entre conocidos en escenas en vivo ante un público numeroso con expectativas y exigencias. Esta presencia constante de una masa de testigos/jueces necesariamente condiciona lo que se dice y cómo se dice, y de paso determina la naturaleza de las relaciones que se construyen ahí.

Auge y declive

Esta entrada describe acertadamente un aspecto del ciclo vital de las “redes sociales” y por qué su éxito las aniquila. Un fragmento:

Finalmente todos llegan a que, si se pasa el tiempo suficiente en un lugar y este se hace muy concurrido, se piensa un poco más en la imagen que se ha construido y proyectado a los lectores regulares, por lo que el espacio otrora reservado a pocos hoy resulta muy ruidoso para exponerse y nuevamente comienza la búsqueda de nuevos canales para continuar con “las conversaciones importantes” en las que se es un poco más uno mismo y un poco menos lo que los demás esperan.

Corrales de palabras

En la columna de hoy (basada en un texto que escribí hace un año largo para una revista mexicana que nunca supe si fue publicado) continúo mi alegato contradictorio sobre la naturaleza de las llamadas redes sociales (contradictorio en gran parte porque yo soy sin duda un usuario intenso de twitter). En esta oportunidad me concentro en los llamados “trending topics” y su uso para facilitar el acceso a la conversación masiva y sostener cautiva a la audiencia. Los “trending topics” también sirven para que la masa de usuarios legitime intereses impuestos como propios. Casi nada se sostiene vigente sin un guiño de aprobación de medios establecidos (ya sea directamente como instituciones o a través de personajes adscritos a estas). Luego de enviar la columna pensé que lo que describo no aplica sólo a redes sociales sino (con algunos matices) al concepto de las modas en general (lo que quiera decir eso). Siempre el juego es cómo convencer a la gente de que quiere algo que otros quieren que quieran. Otra vaina: estas críticas no pretenden convencer a nadie de que abandone las redes sociales (ni siquiera yo lo hago) pero tal vez sí me gustaría que desencadenaran reflexiones sobre la forma como se usan y lo que entregamos (y recibimos) cuando las usamos. No sobra insistir: las redes sociales no son herramientas neutrales. Su objetivo no es conectar al mundo sino convertir lo que quiera que hagamos ahí en capital para sus dueños e inversionistas. Esa siempre será su motivación.

La voz de la colmena

En la columna de hoy hablo de la tendencia reciente a creer que hay conocimiento en el ruido que generamos en redes sociales. Sin duda hay algo de cierto ahí (Twitter es un focus groups casi idílico) pero tal vez no es tanto como queremos creer. Y, más importante, la información disponible en esas bases de datos depende seriamente de las dinámicas de uso de las diferentes redes sociales, que son determinadas por sus modelos de negocio y las jerarquías que establecen. Las redes sociales, en esto hay que insistir muchísimo, no son herramientas neutras.

Para complementar la columna, como siempre, algunos enlaces:

Aquí es mejor

En Reality is Broken su autora dice que las personas se vuelcan cada vez con más frecuencia en juegos de video porque la realidad se quedó corta como fuente de emociones. El mundo sobre-estimulado ya no puede tolerar la frustración y la monotonía de la cotidianidad moderna. Su propuesta, descrita en el libro, consiste en ludificar la realidad para que ofrezca los retos, recompensas y satisfacciones que los juegos de video son tan efectivos en proporcionar. Suena bien. La idea es repensar cada actividad humana como un juego y luego sobreponer un sistema de reglas, misiones y puntos (mediado por aparatos electrónicos muy probablemente interconectados) que controlen su realización y registren el progreso de sus participantes. Las llamadas redes sociales son un ejemplo no totalmente intencional de esta estrategia. La actividad que pretenden enriquecer/reemplazar es la socialización misma. A cambio de atención y alimentación del flujo informativo, ofrecen vínculos, interacción y retroalimentación inmediatas. Con muy poco esfuerzo mitigan la (temible) soledad. Mi sensación, sin embargo, es que este esfuerzo no es opcional cuando se trata de crear vínculos perdurables con otras personas. No es algo que se pueda de verdad obviar y sustituir con sobre-conexión intensa. Sin duda las redes son útiles para sostener/crear algunas conversaciones y algunos tipos de relaciones, pero debido a las restricciones que sus administradores imponen para incentivar su uso (al fin y al cabo antes que nada son negocios) generan una suerte de minimalismo social basado en la urgencia (de saber, de tener, de recibir, de decir, de estar y ser). Esto sin duda determina la calidad y el carácter de las relaciones que generan. Las redes sociales no son herramientas neutras. Sus diseños están basados en ideas concretas del funcionamiento de la sociedad. Personalmente prefiero las viejas herramientas descentralizadas (como los blogs o el email) que no limitan mi control de la información que intercambio a través de ellas ni me imponen condiciones de acceso reducidas. Hay un precio a pagar (en audiencia o disponibilidad, por ejemplo), pero me siento más cómodo y tranquilo aquí.

Hay otros mundos

A Saharon Shelah le interesa (pdf) la teoría de modelos ¶ Una discusión a uno, dos y tres actos sobre la ontología de dejar Twitter (o Blackberry) o no hacerlo ¶ Andrés Salcedo retoma su blog sentimental ¶ Crónica de un doble robo sin moraleja en Bogotá ¶ Los profetas ciberutopistas anuncian la venida de la turba inteligente (pero yo no les creo) ¶ La justicia mediática nos salvará de los monstruosActividades para salas de espera ¶ Y un alegato (necesariamente) rabioso de un joven escritor en ciernes contra los consejos para escritores en ciernes.

Algunas palabras de nuestros patrocinadores

Hecho: El propósito último de las redes sociales centralizadas es controlar la atención de sus usuarios y, a mediano plazo, capitalizarla. Cualquier estrategia para amplificar este efecto será considerada. Problema evidente: Dirigir la atención de una audiencia es el primer paso para manipularla. Relacionado: El sobreflujo de información es un medio propicio de cultivo y dispersión de desinformación.

Servir al servidor

La hiperconexión informativa que generan las llamadas redes sociales reduce el riesgo de subversión y facilita la uniformización de la masa. El control de la atención (por saturación) es un método eficiente de opresión pasiva porque puede ser presentado como un servicio que el usuario adquiere voluntariamente (aunque en la práctica el adquirido/asimilado sea el llamado usuario, que provee un servicio gratuito y cede la propiedad y control de sus contribuciones a la empresa administradora de la red). Cada vez con más frecuencia la inactividad en estos servicios se equipara a la inexistencia. A cambio de muy poco (¿entretenimiento? ¿socialización ligera? ) estamos sucumbiendo a participar con sumisión en las dinámicas sociales impuestas (aquí un ejemplo) por sistemas comerciales centralizados (y cerrados) de recaudo y venta de (nuestra) información y atención.

Todos al ritmo del funk

[Flash 9 is required to listen to audio.]

La desinformación al poder

La campaña Kony 2012 es un subproducto de la misma cultura que desarrolló TED. Comparte su filosofía básica: para difundir es necesario diluir hasta que sea efectivo en una red social (aparato que privilegia (y premia) la vacuidad). Su objetivo, no importa lo que digan los románticos, no es popularizar una causa o crear interés genuino en un proyecto o problema sino establecer un producto adquirible que simbolice, para el consumidor ingenuo conmovido por el drama, su compromiso con (o su interés en) algo que parece importante/respetable. En últimas, se ofrece superioridad moral (o intelectual) certificada a escala global a precios módicos. ¿Quién puede resistirse? No debería sorprender que la organización detrás del video esté vinculada a iglesias cristianas norteamericanas. La religión organizada lleva siglos en el negocio y jamás ha tenido inconvenientes en diversificar. En Kony 2012 la perversión es flagrante: se usa la exposición casi pornográfica al sufrimiento de niños para justificar una intervención militar (a todas luces innecesaria (y dudosamente legal)) en Uganda. La historia es manipulada libremente con el propósito crear indignación viral airada que se traduzca en donaciones proporcionales (¿Para qué? Dios sabrá). Qué importa que Kony no esté en Uganda desde 2006. Qué importa que nadie haya sugerido que la asesoría militar norteamericana al equipo internacional de la ONU que lidera la cacería de Kony esté en peligro (de hecho, como señala Angelo Izama, hay tropas gringas en África central desde octubre de 2011 participando en terreno en la búsqueda (¡y fuerzas internacionales desde 2005-2006!)). Qué importa que Uganda esté bajo el yugo de una dictadura criminal por veinticinco años (con el beneplácito de Estados Unidos). Qué importa que en Uganda (y en África en general) el hambre, la miseria y la enfermedad destruyan la vida de más niños que cualquier cuadrilla de asesinos. Aquí lo que importa es lo que se puede vender. Lo de menos es informar.

Donald
El pato Donald te necesita. No lo decepciones.

Enlaces

Los enlaces nacieron para referenciar. Cuando alguien incluye un enlace en un texto tiene la intención de invitar a su audiencia a ampliar su lectura a través de ese enlace. De paso, contribuye a enriquecer la red, generando una conexión entre el contenido a enlazar y las palabras enlazadas o incluso el texto entero. (Tal vez por eso el término vínculo a veces funciona mejor como metáfora. Aquí una ilustración gráfica del concepto con revistas de la edad de plata española.) Los motores de búsqueda se valieron de la semántica implícita en esas interconexiones generadas manualmente para clasificar y ordenar la red.

Antes todo el mundo fumaba todo el tiempo.

En este momento, sin embargo, las llamadas redes sociales (cuando no fagocitan contenido impunemente) son el mayor generador y direccionador de enlaces (después de Google y las sucias granjas de enlaces que viven de la SEO, que por su carácter meta no cuentan en este análisis). La nueva dinámica de distribución y creación de enlaces en estos servicios intermediadores fuerza un replanteamiento de su función y propósito. De cierta manera, el enlace expansivo y enriquecedor corre el riesgo de desaparecer.

Una de las maneras como las redes sociales contribuyen a la extinción de los enlaces radica en la mecanización de su reproducción. Buena parte de los enlaces disponibles en redes sociales son el eco del eco del eco casi inmodificado de un enlace originalmente publicado por el autor del contenido enlazado con el ánimo de promoverlo. Aunque los ecos firmados pretenden certificar la calidad del enlace, nunca funcionan de manera tan efectiva como una recomendación directa pues jamás dejan de parecer autopublicidad. El Like o RT no es un boca-a-boca sino simplemente la reproducción automática de un volante digital, que, como en su versión física, por lo general va directo a la basura sin ser leído o, en este caso, explorado. Los contenidos que se benefician de este proceso son aquellos con enlaces que se difunden brutalmente, sin agüero, por lo general apoyados en un aparato publicitario (o al menos una intención) comercial.

(Digresión breve: la muerte de los blogs es una consecuencia lateral de este fenómeno. Hoy en día, los pocos enlaces a blogs provienen de sus propios autores. El medio, por su naturaleza personal, no tiene el caudal para competir en atención. Depende de las redes sociales para capturar audiencia. Ya no puede sostener conversaciones.)

Por otro lado, en tanto que el enlace es esencialmente siempre el mismo, al ser reiterado no hay enriquecimiento semántico. La manualidad del proceso original era fundamental para propiciar esto. Sin ella no se generan verdaderas nuevas conexiones directas que contribuyan a clasificar su contenido, posicionarlo, vincularlo a otros e interreferenciarlo.