Rango Finito

fotoscódigoobservatorioshermanocerdo temas plots

redes

Sello

En sus veinte tesis sobre Twitter, Eric Posner cae en una trampa. La trampa es creer que Twitter es aspirante a plaza en el mercado de los conocimientos. Supongo que Posner cae ahí porque esa es la perspectiva desde la que personas como él se acercan a Twitter, con la pretención de ser receptores e idealmente certificarse como emisores establecidos de saberes y comprensiones frente a la que parece una audiencia infinita hambienta de palabras. Visto así, Twitter es, sin duda, un medio fallido. Pero creo que Posner subestima a quienes participan en Twitter: los despacha como adictos rabiosos colgados del interelogio, ansiosos por un nuevo signo de aprobación en forma de resonancia o corazón que por alguna razón no se percatan de que el bullicio no les ofrece lo que Posner cree que buscan: información. Pero obviamente quienes persisten dentro del bullicio en su mayoría no buscan información sino contacto. El de Posner es un diagnóstico parcial concentrado en las patologías visibles de una federación de comunidades más rica y compleja (no lo culpo: yo también caí ahí alguna vez). Cuando Twitter funciona (y muchas veces funciona) es más relajo que intento de ágora. Solo así tiene sentido. Su servicio, si alguno, es la comunión a distancia alrededor de la comedia trágica de confusiones sin pausa en la que se ha convertido el mundo; una gradería de personas emocionadas, conmovidas, aturdidas, aterradas, jubilosas, anhelantes, esperanzadas, asistiendo con asombro al espectáculo más extraño e irrepetible de sus vidas. Que en medio de eso se difundan ideas es circunstancial; lo que se intercambia es más que nada es camaradería y compañía.

Instagram

Si es cierto que, como dice Sergio, a nadie le interesan las fotos de los demás, probablemente también es cierto que a nadie le interesan las ideas de los demás. O las palabras. O los demás en general. Muchas personas viven en un mundo (triste) cuyo axioma central es ese. Mi sospecha, sin embargo, es que los demás si le interesan a los demás mucho más de lo que no les interesan o se permitirían reconocer. Y eso incluye en ocasiones las fotos de los demás y hasta las palabras. En especial cuando cada vez estamos todos más lejos y hay poquísimas oportunidades (cuando no ninguna) para compartir un lugar. Todos estos intercambios son formas de conversar.

2

Laia en nieve

Inicialmente quería mirar si se podían detectar, dentro de la nube de políticos tuiteros colombianos, los cúmulos de clientes de empresas de compra de seguidores robot. Con paciencia me bajé el jueves las listas de seguidores de los ciento cuarenta y nueve candidatos al senado con cuenta en Twitter de acuerdo a la base de datos de La Silla Vacía. La idea ingenua era hacer un análisis de componentes principales con la matriz resultante pero las dimensiones de la matriz (149 x 700.000) eran demasiado grandes para poder hacerlo en un tiempo razonable con un computador casero. Por un rato me resigné a hacer sólo la representación del grafo de seguidos y seguidores, pero después recordé que hay reductores de dimensionalidad no-lineales que parten de calcular las distancias entre los puntos (una matriz pequeñita). Una vez procesados los puntos y apropiadamente bidimensionalizados en R armé el gráfico de puntos con D3 (estoy enamorado de D3) y le agregué los vértices del grafo al hacer clic sobre un candidato. El resultado es esto.

Sospecho que lo que el gráfico muestra más que nada (y muy superficialmente) las diferencias en estrategia de comunicaciones digital de los diferentes partidos y candidatos. Los que le meten plata a ser presencia en línea y los que no. Los que quieren ser atendidos y los que atienden. Los conservadores mucho más aglomerados que los liberales. Los verdes totalmente disgregados. El sancocho de “centro democrático”. Benedetti y José Obdulio Gaviria apareados por (conjetura) contratos con la misma empresa de seguidores robot. Igual Serpa y Galán. Tres bloques más o menos bien diferenciados de cuentas: arriba a la izquierda los “líderes de opinión”, abajo los políticos en ascenso y arriba a la derecha los que no le paran muchas bolas a internet pero alguien les dijo que había que estar ahí por si las moscas.

Es un juguete medio inútil pero me gusta cómo se ve. De pronto después intento más serio en esta misma línea. Sigo con ganas de hacer algo a fondo sobre seguidores robots en política colombiana. A ver cuándo puedo.

Servir al servidor

La hiperconexión informativa que generan las llamadas redes sociales reduce el riesgo de subversión y facilita la uniformización de la masa. El control de la atención (por saturación) es un método eficiente de opresión pasiva porque puede ser presentado como un servicio que el usuario adquiere voluntariamente (aunque en la práctica el adquirido/asimilado sea el llamado usuario, que provee un servicio gratuito y cede la propiedad y control de sus contribuciones a la empresa administradora de la red). Cada vez con más frecuencia la inactividad en estos servicios se equipara a la inexistencia. A cambio de muy poco (¿entretenimiento? ¿socialización ligera? ) estamos sucumbiendo a participar con sumisión en las dinámicas sociales impuestas (aquí un ejemplo) por sistemas comerciales centralizados (y cerrados) de recaudo y venta de (nuestra) información y atención.

Todos al ritmo del funk

[Flash 9 is required to listen to audio.]

Enlaces

Los enlaces nacieron para referenciar. Cuando alguien incluye un enlace en un texto tiene la intención de invitar a su audiencia a ampliar su lectura a través de ese enlace. De paso, contribuye a enriquecer la red, generando una conexión entre el contenido a enlazar y las palabras enlazadas o incluso el texto entero. (Tal vez por eso el término vínculo a veces funciona mejor como metáfora. Aquí una ilustración gráfica del concepto con revistas de la edad de plata española.) Los motores de búsqueda se valieron de la semántica implícita en esas interconexiones generadas manualmente para clasificar y ordenar la red.

Antes todo el mundo fumaba todo el tiempo.

En este momento, sin embargo, las llamadas redes sociales (cuando no fagocitan contenido impunemente) son el mayor generador y direccionador de enlaces (después de Google y las sucias granjas de enlaces que viven de la SEO, que por su carácter meta no cuentan en este análisis). La nueva dinámica de distribución y creación de enlaces en estos servicios intermediadores fuerza un replanteamiento de su función y propósito. De cierta manera, el enlace expansivo y enriquecedor corre el riesgo de desaparecer.

Una de las maneras como las redes sociales contribuyen a la extinción de los enlaces radica en la mecanización de su reproducción. Buena parte de los enlaces disponibles en redes sociales son el eco del eco del eco casi inmodificado de un enlace originalmente publicado por el autor del contenido enlazado con el ánimo de promoverlo. Aunque los ecos firmados pretenden certificar la calidad del enlace, nunca funcionan de manera tan efectiva como una recomendación directa pues jamás dejan de parecer autopublicidad. El Like o RT no es un boca-a-boca sino simplemente la reproducción automática de un volante digital, que, como en su versión física, por lo general va directo a la basura sin ser leído o, en este caso, explorado. Los contenidos que se benefician de este proceso son aquellos con enlaces que se difunden brutalmente, sin agüero, por lo general apoyados en un aparato publicitario (o al menos una intención) comercial.

(Digresión breve: la muerte de los blogs es una consecuencia lateral de este fenómeno. Hoy en día, los pocos enlaces a blogs provienen de sus propios autores. El medio, por su naturaleza personal, no tiene el caudal para competir en atención. Depende de las redes sociales para capturar audiencia. Ya no puede sostener conversaciones.)

Por otro lado, en tanto que el enlace es esencialmente siempre el mismo, al ser reiterado no hay enriquecimiento semántico. La manualidad del proceso original era fundamental para propiciar esto. Sin ella no se generan verdaderas nuevas conexiones directas que contribuyan a clasificar su contenido, posicionarlo, vincularlo a otros e interreferenciarlo.

Axiomática de la socio-individualidad digital

El individuo son sus conexiones explícitas. El individuo es la suma de contactos que lo relacionan y singularizan dentro de un contexto social que el individuo habita y construye mediante la actualización/alimentación constante de su representación digital, que es por lo general una versión refinada del individuo donde este se expone en vitrina, de manera segura, para ser apreciado y, en lo posible, vinculado. La vinculación es el objetivo. Como tal, es promovida y premiada. La vinculación expande al individuo, lo enriquece a ojos del sistema y por retroalimentación a ojos de sí mismo. Así, el valor del individuo aumenta (¿exponencialmente?) con el número de vínculos activos que mantenga. La actividad del vínculo se mide por el ritmo de interacciones que el individuo tiene con el contacto dado. La calidad de estas interacciones, en tanto que no es medible, es irrelevante. El medio promueve la brevedad pues la ganancia social neta de un intercambio vacío es de cualquier modo positiva. El sistema está diseñado para maximizar el nivel de actividad en cada acceso. Por otro lado, el sistema exige mayor compromiso al individuo en la medida en que este se involucra y participa, lo que da paso a una suerte de co-dependencia. El sistema es un artículo de consumo que consume. Aspira a convertirse en el espacio primario de socialización del individuo, un espacio donde el individuo esté siempre y por siempre disponible y atento al flujo de información que la red resuena. El sistema es una caja de resonancia que domestica la propaganda. No hay creación en el sistema, sólo la reiteración constante de eslóganes mutados hasta hacerlos parecer propios que se transmiten sobre olas confusas de aprobación o rechazo. El sistema reafirma al individuo en sus certezas, esa es su recompensa. En su red local, compuesta por iguales complacientes, el individuo siempre tiene la razón y hace lo correcto. A cambio, el individuo otorga elogios, aplausos y reconocimientos que son en últimas para sí mismo. La red social privilegia la interacción positiva superficial y esto a su vez promueve la perdurabilidad innecesaria de vínculos que de otra manera serían efímeros. Una colmena de desconocidos que alimentan la cera que los atrapa en pequeñas celdas hexagonales donde, en su soledad de ecos, tienen el privilegio falso de sentirse uno y todo con el mundo.