Rango Finito

fotoscódigoobservatorioshermanocerdo temas plots

reflexiones

207

Fui a una fiesta de cumpleaños de una conocida de Laia y tomé más cerveza de la que debí. Con el exceso de cerveza viene la libertad de pensamiento y con esa libertad el arrepentimiento de desperdiciarla en nimiedades sin repercusión alguna en el proyecto urgente de resolver los asuntos verdaderamente importantes que como especie nos atañen, empezando por el cambio climático y la amenaza de la inteligencia artificial. Espero que perdonen mi descuido.

Derrota

Una vez se acepta la derrota ante la vida los días difíciles se disuelven en la resignación que lo empaña todo. Y pueden pasar mierdas terribles pero se sienten merecidas. La melancolía amortigua las miserias. Es fácil, casi instintivo, dejarse caer.

Niño o niña

Un bebé es tomado por niño a menos que lleve una prenda o un accesorio que explícitamente demuestre que es niña. Los colores para niña son dos a lo más. Una niña debe cubrir su torso en la piscina. Las niñas deben ser decoradas. Llamar niña a un niño puede ser tomado como una ofensa pues implica dudar de su (incipiente) virilidad. Llamar niño a una niña es usualmente tolerable pues la femineidad no es un valor en sí mismo. El protocolo sugiere pedir disculpas en caso de confusión. El sexo de un bebé debe ser, en lo posible, detectable a simple vista.

Un día en la vida de una niña de 1952. (Aquí está la versión para niños.)

Del puente para Alá

Alrededor del diez por ciento de los habitantes de London, Ontario, son colombianos. Empezaron a llegar a finales de los noventa. Son detectables (mi corrector propone detestables) en centros comerciales, buses y festivales de verano. Tienen su propio semanario en línea. Problema: no es claro por qué alguien podría elegir este lugar para asentarse como inmigrante. Que la comunidad sea tan grande me intriga todavía más. Esta no es precisamente una ciudad próspera. Todo lo contrario: los índices de desempleo son altos y la industria es escasa. El centro está tomado por los adictos zombis y los mendigos. Dicen que cerca de la mitad de los colombianos están acá como refugiados, así que reciben una pequeña suma mensual (menos de setecientos dólares) que les otorga el gobierno de Canadá. Tal vez eso ayuda. Sea como sea, aquí están.

Este fin de semana, la comunidad de colombianos celebró el día de la independencia de Colombia. Aunque nunca vamos a esas cosas (acuso alergia aguda a las banderas), es difícil no enterarse. Tradicionalmente, la fiesta se celebra en un parque que queda en la mierda, junto a una planta de control de polución. El apellido del parque es Off Leash Dog Park. Apropiado. Supongo que el gueto principal está por ahí cerca. Este año se anunció con meses de antelación en varios medios locales que la celebración volvería al parque, pero a última hora el periódico latino del pueblo organizó, en llave con el locutor (asumo popular) de un programa de radio en español, su propia fiesta de la independencia en una plaza del centro de la ciudad, junto al mercado. Descubrimos la sede alterna ayer, en un paseo para apaciguar a Laia. Había tarima y puestos de venta de comida pero poca gente. Unas niñas maquilladas bailaban salsa con muñecos de trapo. Era evidente que la sede satélite, más que una ampliación de las celebraciones, era una disidencia. El locutor popular, políticamente influyente y amigo de los de la plata, quería montar chiringuito aparte. El periódico organizador niega que haya disputa o ánimo competitivo pero en la práctica es más que claro en qué consistía el juego y quién perdió: el periódico se quedó con los patrocinadores y el parque con la gente.

El panorama era similar hoy, cuando fuimos a la caza de un plato de lechona y otra siesta prolongada para la niña. Salseros tristes en la tarima, invitando a un público inexistente a bailar. Es extraño pero también familiar. La fuerza que prima entre los colombianos en el exterior es con frecuencia repulsiva. Las confrontaciones son frecuentes. La desconfianza manda. Nadie sabe quién es quién y mejor ni saber. Cada cual va por su lado, a su suerte, contra el siempre sospechoso resto. Diría que no los entiendo pero mentiría, y eso no le gusta a Dios.

*

Escena en Antojitos, el puesto de lechona y picadas instalado en el festival disidente (¿tendrían también puesto en el parque?): pedimos tres platos. Mientras esperamos aparece un paisa gordo colorado medio borracho de sombrero, con los brazos llenos de teléfonos escritos en bolígrafo, que al hablar transita con fluidez seguro inconsciente entre el parcero y el brotha, como mi amigo Óscar. Le pregunta al dueño del puesto si tendrá carne(cita) más tarde. El dueño, que lo conoce, responde que sí. El paisa le explica que ahora mismo (son las tres) no puede comer pues el viernes inició un mes de ayuno estricto, pero le recomienda un plat(ic)o bien cargado de carne asada con papitas a eso de las nueve, cuando caiga el sol. No sé por qué tengo la impresión de que lo quiere gratis, por la amistad. El dueño dice que seguro, mi hermano. El paisa le dice que lo único es que no lo vaya a preparar junto al puerco, parce, porque eso es pecado, if you know what I mean. Le señala la lechona. Insiste: pilas ahí, güevón. Luego se va. Alá se lleva a los mejores de nosotros.

El lenguaje del amor

El lenguaje del amor es la respuesta urgente al grito abierto y rabioso que exige atención instintivamente, sin capacidad para precisar la naturaleza específica del reclamo. Estamos diseñados para reaccionar al llanto cercano con angustia culpable. Esto aumenta la probabilidad de supervivencia del potencial cachorro. Hoy en el paradero de bus una mujer lloraba sentada en el suelo, junto a una escalera de entrada a un edificio. La miraba como si yo no estuviera ahí. En ese paradero siempre hay gente llorando o al menos visiblemente triste. Es lo normal acá. Los centros de las ciudades están tomados por los abandonados.

Servir al servidor

La hiperconexión informativa que generan las llamadas redes sociales reduce el riesgo de subversión y facilita la uniformización de la masa. El control de la atención (por saturación) es un método eficiente de opresión pasiva porque puede ser presentado como un servicio que el usuario adquiere voluntariamente (aunque en la práctica el adquirido/asimilado sea el llamado usuario, que provee un servicio gratuito y cede la propiedad y control de sus contribuciones a la empresa administradora de la red). Cada vez con más frecuencia la inactividad en estos servicios se equipara a la inexistencia. A cambio de muy poco (¿entretenimiento? ¿socialización ligera? ) estamos sucumbiendo a participar con sumisión en las dinámicas sociales impuestas (aquí un ejemplo) por sistemas comerciales centralizados (y cerrados) de recaudo y venta de (nuestra) información y atención.

Todos al ritmo del funk

[Flash 9 is required to listen to audio.]

Paciencia

La paciencia es una virtud de la cual carezco. Envidio a los pacientes. Envidio su capacidad amplificada para la minuciosidad y la disciplina. El trabajo de Mónica requiere paciencia y atención. A ella le sobran. Los procesos y experimentos de su laboratorio se desenvuelven lentamente y el fracaso es constante. La paciencia permite continuar pese a los baches, asimilarlos como avance. Las personas pacientes tienen una relación amistosa con el tiempo: no lo encaran como un oponente; es un medio que se habita. El arte que disfruto y admiro es producto de paciencia y disciplina. Aprecio las construcciones cuidadosas, el método, la creación sistemática. Quisiera poder escribir así. No encuentro mucho valor en la literatura de los escritores, digamos, viscerales, que no asumen control sobre sus historias y estructuras.

Tengo el propósito regular de volverme una persona más paciente. Primero con el tiempo y luego (más difícil) con los demás. Entre mis ejercicios está imponerme proyectos pequeños (y a veces reiterativos) que sé que me tomarán varios días y requerirán esfuerzo creciente. También procuro, no siempre lo logro, cocinar evitando el fuego alto. He notado (y cuánto me cuesta) que un cierto nivel de organización facilita la práctica de la paciencia. Cuando las herramientas no están dispuestas apropiadamente el progreso se convierte en un conjurador de distracciones y bifurcaciones que tientan mi tendencia natural a renunciar. La ansiedad y la paciencia no se llevan bien.

Retículo

Retículo Endoplasmático. En realidad no está relacionado con la entrada pero a que es lindo.

Como la idea es que la propuesta que describo brevemente en Divulgación no se quede en palabras, a continuación un pequeño aporte divulgativo de mi autoría que escribí hace veinte minutos: en materia de galletas, prefiero las bombas de mantequilla que aquí llaman eufemísticamente shortbread. Sobre ellas no hay nada. Entre dos tipos de galleta no siempre es posible decidir cuál es la mejor de las dos. Dentro del mercado colombiano, las galletas Ducales y las galletas Ricas son incomparables mutuamente, pero sin duda existe un máximo elemento que es menor que ambas. Por ejemplo, las Saltín. Y debajo de las Saltín están siempre las Saltín Integral. Asimismo, dados dos tipos de galleta, siempre existe otro tipo de galleta que juega el papel de mínima cota superior. No estoy seguro de cuál será en el caso de las Ducales y las Ricas. La verdad es que no soy un consumidor de galletas suficientemente disciplinado. Tal vez debí elegir otra categoría para ilustrar lo que quiero ilustrar. Pero ya es demasiado tarde. No es tan importante. El punto es que aunque no todo par de elementos sean comparables, debajo de todo par existe uno que es mayor que cualquiera que sea menor que los dos y encima existe uno que es menor que cualquiera que sea mayor que los dos. Eso es lo que se conoce como retículo. Una observación: a medida que descendemos el retículo de las galletas, el sabor de las mismas tiende a ser indistinguible del sabor del empaque que las contiene (sea plástico, lata o cartón). Otra observación: en la observación anterior se puede sustituir sabor por textura sin afectar la validez de la misma. Se sigue de lo anterior que cuando quiera que los científicos se interesen por materiales que tengan capacidad natural para la mímesis, la preparación industrial de galletas de mala calidad debería ser un punto obligado de partida.

Diseño

Con los años he aprendido a apreciar el valor del diseño como un mediador/facilitador/amplificador del acceso a contenidos y la interacción con los mismos. Es común despreciar o ignorar el diseño bajo el argumento de que no es sustancioso o no aporta, sólo decora; no creo que sea así. El diseño enriquece el texto y le permite existir y aprovechar el medio sobre el cual es transmitido. Entre mis amigos, creo que Miguel y Juan Diego entienden eso muy bien y saben utilizarlo (aunque el blog del primero desmerezca en ese sentido). Entre las publicaciones en línea con diseños que admiro están Fray y Triple Canopy. Cuando se hace seriamente (lo que es difícil), el diseño dice cosas (o al menos ofrece pistas) sobre el contenido que alberga y sus intenciones. En su esencia es organización creativa a un nivel que no se limita a la simple disposición o forma de los componentes (quería utilizar la palabra semántica en esta oración pero no supe dónde ponerla). El buen diseño transmite sentido complementario al texto y lo refuerza. Los instintos estéticos básicos (naturales o aprendidos) a los que apela son en realidad mecanismos sofisticados de acceso y procesamiento de información. Si el cerebro es hardware y el texto es código, el diseño es un conglomerado de protocolos/etiquetas para facilitar la compilación, ejecución y aprovechamiento pleno de los programas descritos por el código.

Lunes (Orinales con separadores)

Para seguir con mi línea de mini-ensayos sobre baños públicos para hombres hoy quería escribir una nota breve sobre el lento camino hacia los orinales públicos con separadores. Cuando era pequeño esas cosas no existían. El orinal público era uno y el mismo para todos: un gran desagüe largo alimentado constantemente con agua y equipado con aromatizadores sólidos liberados por humedad de colores fluorescentes e intenso olor a flor o fruta artificial. Ahora, veintitantos años después, es cada vez más frecuente encontrar (al menos en Norteamérica) baños públicos donde cada orinal cuenta con barreras a lado y lado que previenen la típica mirada comparativa que todo hombre pudoroso con inseguridades fálicas teme recibir de sus vecinos de micción. Supongo que también hay toda una mitología viril alrededor del calibre e intensidad del chorro. Como sea, parecería que cada vez hay más hombres occidentales que son incapaces de mear en el orinal socialista. ¿La solución? Primero los disponen a más y más distancia (reduciendo la disponibilidad) y ahora además los separan explícitamente. Si este proceso continúa, dentro de algunos años tendremos orinales en cabinas independientes de las cabinas de inodoros y, finalmente, en un golpe de estupidez digna del proceso entero, los orinales serán abolidos, permitiendo así que las longitudes de las filas para entrar a baños de hombres por fin igualen a las de los baños de mujeres, lo que a su vez probablemente repercutirá en el aumento del mal olor en parqueaderos, callejuelas y pasajes subterraneos de bajo tráfico. Todo está conectado.

Thursday (Immediacy)

Choose any current controversial topic, go ahead. Is it Charlie Sheen’s replacement? Obama’s speech (Where was it?)? Lars von Trier’s “Nazi” remark at Cannes? Uganda’s homophobic laws? The Crisis? OBL death? DSK affair? Or you may prefer Libya today? How does that hot Spanish “revolution” sound? What about Bahrain? Is Japan’s disaster already outdated? It does not matter. Try me. I must be able to say something about it. Moreover, I must have an immediate position on that subject. The instantaneous availability of information has turned against us somehow, and now we have reached a point where since we are able to know then we are forced to know. And the truth is that the quality of information is not increasing (on the contrary!). We may be able to get a grasp of what is happening here and there extremely fast, but deep serious coverage is scarce and in any case impossible to consume and process before the standard fifteen (sixteen… twenty?) hours of global attention (fame) expire. We are supposed to pick our standing regarding whatever you choose in about half an hour. After that, any undeclared is considered either ignorant or apathetic. And you do not really want to be called half-hearted on subjects where there are —sometimes literally— human lives on the line. But on the other hand there are some issues (most of them!) that are seriously fucking hard to puzzle out. This phenomenon is the key when it comes to understand the way political or social discussions develop these days. Most substantial information should be ignored or despised due to the pressure imposed on us (by whom?) to say something right away. As a result, robotic echoing, superficial analysis and emptiness (dressed as “brevity”) prevail, and extremism becomes the rule (it is easy to adopt and promote). In conclusion, we are wasting our time (if not making things worse). I believe current social web dynamics (and I am thinking mainly Twitter and Facebook here) are partly responsible for what I just described. I would like to find ways (actively exploiting social tools) to revert this trend. We should use the web, not be (ab)used by it.

Viernes (Lecturas)

Irene tiene problemas con su desnudez pública. Laura y Pedro escriben poemas. Joe Milutis explora el uso de esto. René lee The Pale King. Javier lee Against The Day (y no es el único, Martín Cristal también anda en ello (¡y hace diagramas ilustrativos!)). Kunkel sobre David Wallace muerto (y Jim Santel sobre lo que Franzen opina sobre el mismo tema). Gloria no sabe cómo hacer las paces son sí misma. Roger propone una lista de expresiones prohibidas. Lucía y la videotienda mítica en Kioto. Iñigo comenta los archivos de Guantánamo.
________________________________
Es difícil encontrar buenas lecturas en español. Hay poquísimos sitios bien hechos que compilen con cariño y cuidado lecturas variadas. Algunas cosas buenas pasan en blogs y pasan, por tanto, mayoritariamente desapercibidas porque ahora ya nadie enlaza nada (entre otras porque los blogs entraron en decadencia ya que de cierta manera van en contra del nuevo dogma). A los periódicos, por su parte, ya no les interesa publicar contenido perdurable, artículos bien armados que se sostengan y digan cosas. Con HermanoCerdo intentamos proponer una fuente de lecturas, pero la búsqueda de autores que escriban cosas bonitas gratuitamente es un lío (y en particular, es casi imposible encomendar artículos). Además nuestro impacto es pequeño. Me gustaría que habláramos menos de libros y más de gente y cosas de verdad pero nuestros contribuyentes son estudiantes de literatura, con todo lo malo y lo malísimo que tiene eso. Etiqueta Negra prometía y llegó lejos pero siento que perdió el filo. Algo parecido pasó con Gatopardo y de Letras Libres ni hablemos. En Colombia, El Malpensante hace el esfuerzo, pero cojea y se especializó en publicar firmas e intelectuales. Arcadia se siente provinciana y condescendiente. Casi todo, la verdad, se siente provinciano. Dicen que Orsai está bien, pero se rehusa a existir seriamente en línea (y lo que vi no me emocionó tanto (aunque sea menos provinciana que el resto)). Hacen falta publicaciones que intenten abarcar más que el círculo de amistades de sus editores. No, miento, eso es casi inevitable. Mejor: tal vez hacen falta más publicaciones que no estén bajo el control de literatos, que son una peste y casi nunca tienen algo sustancioso que decir. Eso ya sería un buen paso.

Viernes (Examen)

Algunas ideas y preguntas sueltas: (1) A medida que la cobertura educativa aumenta, la educación (en especial la pública) se ve forzada, por simple falta de recursos (siempre serán pocos), a implementar procesos de industrialización de la labor didáctica. No me parece que haya nada malo en eso en principio pero: (2) ¿Cuál es el papel del maestro en este nuevo contexto donde el contacto directo con el estudiante es incidental y escaso? (3) ¿Cómo garantizar que la educación no pierda calidad en un sistema donde la proporción estudiantes/maestros es cada vez mayor? (4) Por lo pronto, la logística de la educación ha sido un problema lateral, algo que se deja (casi que) a discreción del maestro y en pocas ocasiones se explora con cuidado como comunidad. La idea burda es que una persona que dicta un curso para treinta personas debe ser capaz de adaptar su curso a un auditorio con doscientas. Se exige escalabilidad instantánea. ¿No sería conveniente, en aras de mantener niveles de enseñanza dignos, someter la logística de la enseñanza (y en particular el problema de escala) a un análisis cuidadoso en lugar de persistir en la improvisación? (Si hay investigación al respecto, no ha encontrado la manera de llegar a las aulas.) (5) ¿Cuál es el propósito de la educación universitaria? ¿Cuál es el aporte de la educación universitaria a la sociedad en pleno? ¿O es sólo un lujo? ¿Qué es lo que esperamos que un estudiante gane en las aulas? ¿Prestigio? ¿Disciplina? ¿Conocimiento? ¿Lenguaje? ¿Habilidades? ¿Sabiduría? ¿Resistencia? ¿Tolerancia? ¿Conciencia? ¿Responsabilidad? ¿Contactos? ¿Oficio? ¿Estatus? (6) ¿Qué es lo que realmente enseñamos (si es que enseñamos algo)? (7) No sobra preguntarse cuál es el sentido de ampliar ilimitadamente la cobertura universitaria. En sociedades como la colombiana una persona sin educación universitaria es indigna y está condenada al subempleo. La educación universitaria es un símbolo de casta. Es la diferencia, seamos crudos, entre ser esclavo o ser esclavista. Algunos promueven la idea de que, para generar movilidad social, la cobertura universitaria debe ser universal. Creo que esa es una solución falsa. Más importante que expandir la cobertura universitaria es expandir el número de opciones de acceder a un empleo y reducir, al tiempo, la estructura esclavista (¿cómo?). (8) Me preocupa el desprecio por la educación básica y la tendencia a creer que sus fallas se pueden reparar durante la etapa siguiente (si acaso). (9) La educación y la investigación deberían ser asuntos que se trataran aparte. El modelo de educadores/investigadores funciona y produce resultados en sociedades industrializadas o en una etapa alta del proceso de industrialización. Pero incluso en sociedades industrializadas este modelo pervierte el sistema. Es evidente que hay conexiones entre una labor y la otra, pero la pretensión de que son la misma cosa ha convertido los centros de enseñanza en lugares repletos de maestros que tienen a la educación como última prioridad aunque sea su misión principal. (10) Asisto al examen final de mis estudiantes en el coliseo de la universidad. Dos exámenes transcurren simultáneamente. El coliseo es dividido en zonas. Nos corresponden cinco de las diez. Somos ocho. El coordinador comanda el dispositivo cuyo objetivo principal es reducir la probabilidad de trampa. Somos nosotros contra ellos. Al final siempre se trató de esto. Setecientos estudiantes tomaron este curso. Ciento veinte asistieron a mi clase. Apenas sé el nombre de veinte o treinta. Reconozco a algunos más de cara, pero es difícil encontrarlos entre la multitud. Los veo entrar. Me gustaría saludarlos. Al cierre, mientras recibo los exámenes, un par se acercan y me dan las gracias por mi trabajo. Otro me dice que disfrutó mucho mi clase. No sé su nombre. Me pregunto, mientras los veo resolver las preguntas, qué aprendieron en este curso y cuál era su objetivo a largo plazo si es que había alguno. También me gustaría saber en qué consistió mi labor o, mejor, si lo que hice tendrá un impacto en su futuro o si perdieron su tiempo conmigo y esto hace parte de una farsa elaborada para otorgar un título (nobiliario) después de unos años. No creo que haya sido así. Espero que no sea así. Me esfuerzo por que no sea así, por que quede algo más. Por eso me cuesta entender que mi trabajo, todo mi trabajo, en últimas se reduzca a prepararlos (desde la distancia de mis lecciones masivas) para un examen de dos horas y media (el sesenta por ciento de su nota final) donde les pedirán, entre otras cosas, que deriven de dos maneras distintas el volumen de un mismo sólido de revolución. Eso sería una estafa. Eso no sería justo con ellos, sus aspiraciones y su dedicación. Eso no puede ser lo que está en juego aquí.