La columna de hoy trata sobre las consultas ciudadanas para discutir las prioridades de investigación científica dentro de lo que se conoce como la Agenda ciudadana de ciencia e innovación para Iberoamérica. La página de la consulta mexicana es esta y esta otra es la página de la española. Aunque en la columna no lo enfatizo, la diferencia en prioridades entre México y España es diciente y de paso evidencia por qué este tipo de procesos son importantes. La información en línea sobre el proyecto a nivel iberoamericano es escasa. No logré encontrar información sobre la organización de la consulta en Colombia, que por otro lado debería ser antes de octubre de este año. La desorganización y falta de información es una mala señal. A veces me da la impresión de que es uno de esos programas con buenas intenciones que se volverá un elefante blanco perdido dentro de la maraña burocrática pero siempre útil para decir que aquí sí se hace algo. Supongo que pude resaltar eso en la columna pero preferí concentrarme en los aspectos positivos de la iniciativa. Los números de participantes en las consultas españolas y mexicanas no fueron particularmente grandes, pero siempre es un gran logro poner a más de cien mil personas a pensar en la ruta de la investigación científica de un país. Lo clave sería que este ejercicio de divulgación y discusión fuera continuado. Eso lo veo más difícil de lograr.