Rango Finito

fotoscódigoobservatorioshermanocerdo temas plots

rutinas

Domingo (Vida anticipada)

Para aprovechar el tiempo (y para evadir el futuro), escribo las entradas de este diario anticipadamente, los domingos, y luego programo su publicación automática los días correspondientes. Tal vez lo han notado. Empezó como un juego puntual pero ya llevo dos meses en estas. Hacerlo me libera de la responsabilidad tediosa de actualizar diariamente, no tengo la disciplina para eso, pero crea el problema del empate entre la vida programada, basada en la extrapolación de rutinas sostenidas y el no muy confiable pronóstico del clima del domingo, y las contingencias reales. Para compensar, me esfuerzo por llevar una vida cuidadosa, tranquila y sin eventualidades, que se ciña tanto como sea posible al plan semanal propuesto. Para constatarlo, cada día por la noche, antes de dormir, leo la entrada del diario y hago una evaluación de lo que soy con respecto a lo que debería ser. Esto me ayuda a refinar mis predicciones. Pienso, para frustrarme, en todo lo que creí que haría pero no hice ya sea porque no quise, porque lo olvidé, o porque no tuve tiempo o lugar para hacerlo. He notado, con preocupación, que casi nunca me alejo demasiado de mí mismo. Cada vez aspiro a menos.

Miércoles

Día largo. Interminable, casi. El tren de regreso a London se detuvo varias veces en el medio de la nada sin mayor explicación. Odio esos tiempos muertos. Me siento irrespetado como usuario del sistema. Pago lo suficiente como para que me garantizaran puntualidad. Al principio de la clase le entregué a los estudiantes una pequeña guía socrática que recorre con amabilidad los conceptos principales del curso que tal vez les sirva para estudiar para el examen. En algunos cursos que dicté en Urbana hacía eso cada semana. “Things you should know about life“, los llamaba. Incluía citas de libros de entrenamiento samurai o similares. Era mi época de obsesión compulsiva con el libro que Mishima escribió sobre el Hagakure. Hacer de golpe un resumen entero del curso me costó. Espero que lo aprecien. Dediqué la clase a proponer problemas de exámenes viejos y discutir cómo se harían, o al menos cuáles serían las herramientas principales para resolverlos. Fue provechoso y hasta entretenido. Continuaré proponiendo ejercicios el viernes. Mañana debo lavar ropa y cocinar por la tarde. Estoy cansadísimo.

Domingo

El objetivo del diario no es el registro de los días sino la constatación del paso de los mismos. Una prueba de progreso. O de cambio. Desde que inicié mi trabajo en El Programa debo cumplir con este requisito para mantenerme en él. Es parte de las condiciones que aseguran mi residencia en El Instituto. Estoy a cargo de la huerta en el jardín y también debo alimentar a las gallinas al a las ocho y recolectar los huevos. La rutina estricta de pequeñas tareas y actividades tiene un propósito terapéutico. Al medio día, luego del almuerzo, me reúno con la doctora y discutimos la noción de progreso dada mi condición. La doctora espera que me involucre, que participe en mi propia construcción como individuo. No sé cómo pude pasar tantos años sin ser nada en particular. La doctora me pregunta cuáles son mis expectativas al respecto de El Programa. Le respondo que cuando era niño quería aprender a saltar de cabeza a la piscina pero que cuando por fin lo logré me fui derecho de cabeza contra el fondo y perdí la consciencia por varias horas. Le enseño a leer a una mujer por las mañanas. No sé su nombre. Cada día dice llamarse de una manera distinta. Hoy se llamaba Julia. La mujer aprende lentamente. Está obsesionada con aprender a reconocer ciertas palabras. Nunca le he preguntado por qué no aprendió a leer antes ni por qué le interesan tanto esas palabras. Le pregunto a la doctora. La doctora me pregunta por qué le hago esa pregunta a ella y no a la mujer. Le digo que no sé si sea un asunto sensible, si no esté relacionado con su estancia en este lugar. La doctora me pregunta si me avergüenza estar acá. Le digo que necesito pensarlo. Le prometo que mañana le tendré una respuesta.

Lunes

Día larguísimo. El domingo me acosté temprano porque tenía fiebre. Como me acosté temprano, estaba despierto a las 4:30. Luego de responder correos y leer prensa, me preparé para salir. La fiebre, a las seis, había bajado un poco. Desayunamos arepa y batido de aguacate. Antes de irme me tomé un dólex. Dormí profundo en el tren junto a un muchacho que leía la novela en la que se basa la serie Dexter. Llegué a las 10 a la universidad. Preparé mi clase del día (Tema: introducción a las series de Taylor), trabajé un poco en lo que estamos haciendo con Rahim y Ómar y luego fui a dictar. Todo iba bien hasta que descubrí que la idea de que una serie de Taylor de una función dada no coincida con la función, que es necesario verificar algo, implica cierto esfuerzo conceptual no trivial para el neófito. Al cierre de la lección predominaban las caras de confusión. Los dejé en manos del formulario de evaluación de mi trabajo y con la promesa de regresar el miércoles con más (y más) ejemplos. Espero que no me evalúen por el contenido de la clase de hoy. Por la tarde, después de almorzar (un pollo al limón delicioso con arroz cocinado en leche que Mónica atribuye a una “tradición saudí”), estuve preparando mi charla para mañana en McMaster. Avancé un poco, continué en el tren y terminé en la casa luego de comer. Ojalá que les guste. Es un panorama de mi trabajo previo, pero también mencionaré brevemente lo que estamos haciendo ahora y cerraré con mi aplicación soñada a la teoría de ecuaciones diferenciales p-ádicas que me torturó en Lyon pero que todavía, en contra de todo, me sigue pareciendo inspiradora. Es la 1:11 del martes. Estoy cansado. Mañana (hoy) a las 11:30 salgo para Hamilton.

Ciclos anidados (12): Tren

Viernes

Me levantaron las noticias desde Japón. Volvió a nevar. La nieve, finísima, se pegó a los árboles mojados por las lluvias de los últimos días. Los cubrió enteros. El bus a la estación de tren se demoró en pasar. El tren llegó con retrado y llegó a Kitchener una hora más tarde de lo programado. Ontario, reconocido por sus duros inviernos, no tiene la infraestructura para que su sistema de transporte ferroviario resista una nevada menor. Mis estudiantes tienen su segundo examen el lunes, así que ofrecí horas de oficina todo el día. Un par de estudiantes pasaron a que les dijera qué estudiar. Me preguntaron cuál era el tema más difícil del examen. Les respondí que todos los temas eran difíciles. Tras tres preguntas más quedó claro que no habían asistido a buena parte de mis clases. Les dije que al menos intentaran hacer los ejercicios primero antes de volver a preguntar. La verdad es que ni siquiera tenían dudas. Uno de los dos reconoció que venían a las horas de oficina con la esperanza de que vinieran otros e hicieran preguntas por ellos. Estudio por ósmosis. Les dije que las cosas no funcionaban así. Se fueron avergonzados.

El tren de regreso también venía con retraso. Tuve que esperar en la estación de Kitchener por una hora.

Kitchener

Sábado

Leí un cuento de Antonio Ungar sobre dos muchachos en un pueblo arrasado que esperan un eclipse de sol. Creo que era un cuento de terror. Lavé platos e hice unas pastas con Italian sausage picante y aceitunas. Por la mañana hubo limpieza general del apartamento. También lavamos ropa. Por la tarde hicimos mercado. Olvidé usar mi cupón de descuento para la leche de soya. Hace una hora Gonta saltó una vez más al balcón de los vecinos. Como los vecinos no estaban tuvimos que esperar hasta que regresó por sus propios medios. Cuando volvió lo bañamos en agua fría en el lavaplatos para que coja escarmiento. Le importó un pepino. He estado todo el día con un dolor de cabeza suave que siento sólo cuando me muevo. El ambiente está un poco pesado. Eso debe ser. A las siete me comí un sánduche de jamón y queso con un batido de aguacate. Mañana esperamos la visita de Clifton y Jana. No hemos prendido el televisor en todo el día.