Laia, Gloria y Mónica
Durante el Pride Parade del pueblo. Pese al ruido, Laia lo durmió íntegro. Mi mamá, por su parte, se dedicó a recibir banderas, botones, tatuajes temporales, collares y volantes coloridos. A Mónica la conmueven mucho estas marchas. A mí también. Ahora, además, me recuerdan a Sebastián.