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sergio de la pava

Emperatriz

Llamaré “asombro cósmico” a lo que hace De la Pava sin encariñarme de más con el terminacho, solo por decir que hay algo primigenio ahí al fondo, una insistencia en que la inmensidad del universo se manifiesta y unos cuantos mortales, por circunstancia o sintonía innata, resuenan atónitos en respuesta pese a la incomprensión insalvable.

En Lost Empress, su nueva novela, la estructura se articula mediante tangencias y contrastes, con una decena de personajes a la vez aislados y en constante reflejo con las tramas circundantes, que a su vez se disponen en capas sobrepuestas con puntos de encuentro explícitos aunque breves que son anudados con una red amplia de coincidencias más sutiles. Esta red modula la experiencia mística compartida que hace que la novela encaje. Tal y como en A Naked Singularity, predomina un desinterés por construir una historia en la norma. En su lugar De la Pava desarrolla tesis y las expande y se permite en los márgenes todo tipo de experimentos locales que mezclan voces, tonos, perspectivas y esquemas narrativos donde intercala humor (físico y verbal (que se siente físico)) con comentario político centrado en el sistema penitenciario gringo, una exploración de la experiencia de la muerte y el duelo, fragmentos de hermenéutica bíblica, reflexiones sobre el fútbol americano, postales de la inmigración latinoamericana en Nueva Jersey, escenas de sitcom, y un larga revisión, a saltos, de la obra de Joni Mitchell.

Si A Naked Singularity era una novela sobre la ejecución íntima de la perfección como principio estético, Lost Empress trata sobre los alcances de la fuerza de voluntad cuando se propone objetivos formidables. Como en A Naked Singularity, la novela incluye una inyección vigorosa de metafísica cosmológica, esta vez centrada en las dinámicas del tiempo y su percepción.

Viernes (Personae)

Tal vez la mejor manera de describir Personae, el nuevo libro de Sergio de la Pava, es como un relato de misterio policial breve con apéndices sobredimensionados. Uno de los apéndices es otro cuento de un hombre que camina en el mar. Otro es una obra de teatro minimalista, una tragedia abstracta-moral-metafísica en dos actos titulada (ejem) Personae. Otro son fragmentos dispersos de lo que parecen reflexiones sobre, entre otras cosas, la traducción de Cien años de soledad al inglés (y en general el uso literario del inglés desde la perspectiva de un hispanohablante nativo). Otro más es la introducción (dividida en tres partes) a un ensayo sobre la percepción personal del tiempo y la edad (diría yo) basado en dos interpretaciones (¿clásicas?) de Glenn Gould de las Variaciones Goldberg de Bach. Otro son dos obituarios del New York Times. Y, a manera de epílogo totalizador, la última es una novela corta pero no tan corta (con meditaciones teológicas) sobre un hombre que busca venganza tras una toma guerrillera salvaje (con masacre y secuestro masivo) y otro hombre (que podría ser el mismo, años más tarde) que es el pionero de la venta de café colombiano bien preparado en Nueva York (este apéndice, agrego, es una de las mejores novelas que he leído sobre la guerra colombiana junto a Los Ejércitos de Evelio Rosero y esa otra novela sobre la redacción del informe de la masacre de unos indios cuyo nombre ahora no recuerdo pero que ni es colombiana ni habla de Colombia específicamente). Simplifico, claro. En realidad, Personae es la red de conexiones entre (y sobre) estos textos (que a su vez es una red (vaga) de conexiones entre personas y momentos ficticios y reales) y lo que parecería ser un capítulo más en la me atreveré a llamar la Gran-Novela-de-De-la-Pava sobre la verdad y la perfección como trampas cuya introducción extendida sería A Naked Singularity. Si esta fuera una reseña en la norma (cosa que no me interesa escribir acá) debería decir más, citar, evidenciar. Debería explicar por qué este mosaico que describo a grandes rasgos tiene sentido. Por qué su dispersión se siente compacta. Por qué la obra de De la Pava, en su oscuridad intencional de autoediciones e invisibilidades, es tan importante y relevante a la hora de entender qué significa ser hispanohablante (o incluso colombiano) hoy en este mundo (me aguanto las ganas de decir qué significa estar vivo). Por qué De la Pava necesita ser traducido y difundido con urgencia. Por qué su lectura exige paciencia y sí que la recompensa. Tal vez lo haga después en otro lugar. Hay muchas cosas que no entiendo y muchas más que no aspiro a entender. Personae me supera y, sin embargo, me siento tremendamente cómodo, a gusto, en ella. Es un libro para mí.

Sábado

Compramos velas con olor a toronja en la ferretería, también trampas para hormigas. La temperatura afuera volvió a bajar. Mónica decidió salir a trotar hoy muy temprano. Yo me desperté cuando ya había regresado. Gonta me levantó con emboscada en los pies. Ahora ambos gatos duermen y yo tomo batido de mango con yogurt. Creo que más tarde iremos a cine. Ayer en el tren leí este ensayo de Sergio de la Pava sobre literatura y boxeo como metáforas complementarias de la vida como lucha. Inevitablemente pensé en la última vez que vi a Mauricio en la sala de cuidados intensivos. Ya estaba muy mal pero se suponía que había esperanza. La enfermera me dijo que lo tocara si quería pero no fui capaz. Apenas le pasé la mano por el brazo y luego salí corriendo a buscar a Mónica para que nos salvara.