En un cuento cubano de ciencia ficción que leí los protagonistas descubren que el universo que habitan es simulado por una civilización en el futuro como ejercicio didáctico infantil. Cada iteración de la simulación se distribuye en cadenas de miles de millones de operaciones matemáticas que son asignadas a niños en toda la galaxia de acuerdo a su grado de dificultad. Los niños resuelven la operación y reportan por carta su resultado. Éste es verificado independientemente por otro niño en un ejercicio dual. Cuando todas las operaciones que componen una iteración han sido verificadas (proceso que toma muchos años), una milésima de segundo transcurre en el universo simulado. Alguna vez fue claro el propósito de la simulación pero hoy todos aquellos involucrados inicialmente en el proyecto están muertos. Los operarios de la máquina están convencidos de que se trata de un sistema automático de evaluación masiva. El nuevo visir de educación, recién desempacado de un postgrado en Finlandia, ha anunciado que la evaluación mecánica y deshumanizante debe ser abolida. Una semana después la máquina será desconectada.