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Aparte del libro chino de la destrucción

Dos chinos se disputan el control de la calle. El primero, curtido en el arte de la confrontación, espera paciente un error de su adversario en una banca frente a la puerta de su casa mientras pela una mandarina. Lleva días ahí. El segundo, inexperto, aguarda su momento oculto en un balcón. La calle siempre está llena de niños que juegan con pelotas, pólvora, cometas y lanzas de bambú. Cuando crezcan, irán a la guerra y morirán, como todos. Será triste. Dolerá. Pero la destrucción nunca es consecuencia. Una cometa amarilla se pierde entre las nubes. Lleva un mensaje. La mujer del chino joven quiere que compre un pato para su primogénito. Un pato es un buen animal. Es noble y trae felicidad a la familia china. La familia china trabaja por su fortuna. Cuando el chino viejo era aún joven tuvo una granja de patos en un pueblo setenta leguas al oriente. Vendía los patos a restaurantes de la ciudad. Eran patos jugosos y de buen sabor. Los patos escaparon una noche durante una tormenta, mataron a su padre y se comieron sus ojos. Por eso ahora prefiere a los conejos. El caldo de conejo con panecillos al vapor cada mañana es el secreto de su vitalidad.

Nostalgia de la luz

Nostalgia de la luz — Patricio Guzmán

La columna de hoy está dedicada a Nostalgia de la luz, un documental de Patricio Guzmán que vimos aquí en la casa hace una semana. El documental utiliza el desierto de Atacama como lienzo para explorar las formas y técnicas de las que disponemos para mirar (o no) el pasado (tanto científica como políticamente). Guzmán sugiere paralelos entre los proyectos inmensos de investigación en astronomía y arqueología que se desarrollan en el desierto y exploraciones más personales por parte de víctimas de la dictadura de Pinochet (que usó el desierto como torturadero y cementerio clandestino). Aquí complemento la columna/reseña con unas cuantas notas informativas:

  1. Aunque en la columna digo que ALMA (ojo a la calidad de esa página web y a su esfuerzo por explicar con claridad lo que hacen y por qué importa) inicia operaciones a final de 2012, ya funciona parcialmente y hace un año soltó las primeras imágenes. Pensaba explicar aquí por qué ALMA es sustancialmente mejor que, por ejemplo, el Hubble, pero creo que todavía no lo entiendo bien. De pronto Jaime puede ayudarnos con eso en los comentarios o en El gran pum (que sea un motivo para retomar el blog). De paso, el Gaspar que menciono en la reseña (y que es uno de los polos argumentales del documental) es Gaspar Galaz.
  2. Las ruinas del campo de concentración que visita Guzmán están ubicadas en la vieja mina de salitre (i.e., nitrato de sodio) de Chacabuco. El desierto de Atacama está repleto de minas de salitre abandonadas. Guzmán lo menciona pero no explica por qué. La historia resumida es que a finales del siglo diecinueve el desierto de Atacama era el mayor proveedor mundial de la materia prima para hacer fertilizantes en tiempos de paz (ese imposible empírico) y, más importante, pólvora en tiempos de guerra. La mayoría de estas minas eran administradas por compañías inglesas, lo que le daba a Inglaterra una ventaja económica (y estratégica) notable. Los alemanes eran conscientes del riesgo de depender de unas minas inglesas en Chile para asegurar la alimentación de su pueblo (y sus fusiles) e impulsaron un programa de investigación para encontrar formas de producir fertilizantes (y de taquito pólvora) que no los obligara a recurrir al salitre. El resultado de ese programa es el llamado proceso de (Fritz) Haber (con premio Nobel de química asociado), que utiliza la atmósfera (llena de nitrógeno libre) como mina para producir amoniaco (i.e., nitrógeno fijado en hidrógeno) de una forma eficiente y barata. Este amoniaco servía para sustituir el salitre (del amoniaco al nitrato hay sólo un paso) y adicionalmente sentenciaba a muerte a la economía chilena (dependiente de sus minas de repente caducas). La primera implementación a escala industrial del proceso de Haber, sin embargo, no fue para producir fertilizantes sino explosivos durante la primera guerra mundial. Esto convirtió a Haber en un héroe controversial que combatió el hambre con éxito pero también industrializó la matanza. Radiolab le dedicó un reportaje a la historia del señor Haber y esa complicada dualidad.
  3. La Violeta que menciono en la reseña se llama Violeta Berrío. Berrío hace parte de las mujeres de Calama. Su marido se llamaba Mario Argüelles Toro y era un comerciante afiliado al Partido Socialista. Argüelles tenía 34 años cuando fue detenido por el ejército en septiembre de 1973, justo después del golpe de estado. Berrío lo vio con vida por última vez el 13 de octubre. Se suponía que había sido condenado, junto a otros detenidos, a tres años de “relegación al sur”. Sin embargo, el 19 de octubre fue fusilado y enterrado en una de las tantas fosas comunes que tenían en el desierto. A finales de los ochenta, para limpiar los rastros de la barbarie, el ejército chileno (semi)removió los cuerpos de ese lugar (nunca aclarado). Se desconoce adónde fueron transladados. Algunos conjeturan que fueron arrojados al mar pero no es claro. En este artículo, Berrío cuenta a detalle cómo fue la desaparición de Argüelles. Uno de los detalles más escalofríantes de la historia de Berrío y sus compañeras es que hay muchas personas afiliadas al ejército chileno que con toda seguridad conocen hoy en día el paradero de esos cuerpos pero nadie dice nada.
  4. Y un juego para terminar: la página de Wikipedia en inglés dedicada al desierto de Atacama incluye una cita en inglés que supuestamente proviene de La Araucana:

    Towards Ataca, near the deserted coast, you see a land without men, where there is not a bird, not a beast, nor a tree, nor any vegetation.

    El juego consiste en encontrar su versión en español, si existe. O demostrar que no existe y, armado con ese argumento, limpiar Wikipedia de esa imprecisión.

Matones, una guía práctica

  1. En contravía de la sabiduría popular, los matones casi nunca son cobardes.

  2. Los matones vienen en varias formas y tamaños. Obsérvalos. Recolecta inteligencia.
  3. Escapar de una batalla perdida no es un acto de cobardía.
  4. El ansia de seguridad o popularidad te hace débil y vulnerable.
  5. ¿Qué es peor? ¿El desprecio que reciben los informantes? ¿La miseria que reciben las víctimas?
  6. Lo brutal puede ser moldeado por brutalidades que tú no podrás superar.
  7. La astucia es tu aliada.
  8. El respeto que ganas con integridad no se pierde sin tu permiso.
  9. No te rías de lo que no te parece gracioso. No apoyes una opinión que no compartas.
  10. Los independientes son amigos de los independientes.
  11. La adolescencia muere a sus cuatro años. Tú vives hasta los ochenta.
Señor Kempsey

Deseo

Mónica dice que estoy enamorado de Helen DeWitt. No voy a negarlo. Por fortuna, hemos llegado a esa buena etapa en nuestra convivencia donde puedo admitir cosas así sin ser exiliado ipso facto a la sala a dormir con Gonta (Plinio duerme usualmente a mis pies). A finales del año pasado contacté a DeWitt para solicitar su autorización para traducir y publicar en HermanoCerdo el cuento That obscure object of desire, que apareció brevemente publicado en la versión en línea de la revista Bullet. DeWitt, que es adorable, aceptó con gusto la propuesta.

En el cuento, un programador de robots (¿acaso un robot él mismo inconsciente de su condición?) vaga por Berlín y compra un libro de Orhan Pamuk. Esta compra, condimentada con la perspectiva de alguien que tal vez ha pasado demasiado tiempo hablando sólo con máquinas, desencadena una reflexión sobre el valor de lo irracional, su papel en el juego social humano y el procesamiento automatizado de lenguaje natural, entre otras cosas. En mi traducción intenté preservar el tono ausente-mecanizado de la prosa en inglés que a DeWitt le fluye muy bien. Espero haberlo logrado. Si la narración se siente torpe por momentos es enteramente mi culpa.

Luis Blackaller contribuyó con ilustraciones transhumanistas (que a mí me recuerdan las de las ediciones clásicas de los libros de Lem) para acompañar la historia. Dudo que haya alguien más capacitado que Luis para ilustrar un cuento como este.

El resultado aquí.

No pude evitar pensar en el cuento de DeWitt al encontrar en el museo de arte moderno de San Francisco este cuadro pintado en 1915 por Giorgio de Chirico. La imagen es (todavía) más intrigante si se mira como una continuación (no sé si intencional) de la escena representada en Misterio y melancolía en una calle (¿De quién es la sombra amenazante que espera a la niña? ¿Acaso del autómata humanoide?).

All Watched Over By Machines Of Loving Grace, by Richard Brautigan

I like to think (and
the sooner the better!)
of a cybernetic meadow
where mammals and computers
live together in mutually
programming harmony
like pure water
touching clear sky.

I like to think
(right now, please!)
of a cybernetic forest
filled with pines and electronics
where deer stroll peacefully
past computers
as if they were flowers
with spinning blossoms.

I like to think
(it has to be!)
of a cybernetic ecology
where we are free of our labors
and joined back to nature,
returned to our mammal
brothers and sisters,
and all watched over
by machines of loving grace.

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Una traducción express al español (recibo correcciones y sugerencias):

Me gusta pensar (¡y
que sea pronto!)
en un prado cibernético
donde mamíferos y máquinas
vivan juntos en mutua
armonía programada
como agua pura
al contacto con el cielo.

Me gusta pensar
(¡ahora mismo, por favor!)
en un bosque cibernético
lleno de pinos y chips
donde los ciervos paséen en paz
entre computadores
como si fueran flores
con pétalos giratorios.

Me gusta pensar
(¡tiene que pasar!)
en una ecología cibernética
donde, libres de trabajos,
reencontramos la naturaleza,
de vuelta con nuestros
hermanos y hermanas mamíferos,
todos custodiados
por máquinas de afectuosa gracia.