Rango Finito

fotoscódigoobservatorioshermanocerdo temas plots

vida

Cinco

Ayer Laia cumplió cinco años. Hicimos una fiesta con sus amigos en la academia de circo del barrio. Allá corrieron, saltaron, se mecieron en trapecios y organizaron una batalla campal de sables hechos con globos. Después fuimos al parque a jugar en las fuentes de agua y finalmente cerramos la tarde en la casa de unos amigos comiendo hamburguesas. Día largo. Laia estaba feliz.

Pequeña

La vida es cada vez más pequeña, más concentrada en un núcleo reducido de rutinas, con poca variación y pocas sorpresas. Esto es parcialmente intencional: un psiquiatra me recomendó acolchonarme a punta de estructuras así que en esas estoy. No me aburro, que es lo importante. Sigo bajo de lecturas (pocas cosas me llaman la atención) pero bastante entregado al trabajo más que todo porque me entretiene. Es una fuente fácil de satisfacción y distracción.

Sol

Ando inapetente de lectoescrituras tal vez por culpa de la calor, que llegó con fuerza hace pocos días tras un mes de lances tímidos. Queda apenas un mes para el quinto cumpleaños de Laia, quien anda de buen paladar y entusiasmada con las letras. Hoy le pedí que me escribiera SOL, le di un par de pistas, y volvió con SOL en un papel. Quiero ver cuánto aprende sin ajustarla dentro de un método, a punta de puro interés propio (y exposición). A esta edad aprenden más rápido de lo que asimilan que aprendieron y muchas veces el verdadero problema es cómo inculcarles la seguridad que necesitan para sentir que saben lo que todavía no saben que saben. En el trabajo hoy cumplí tres meses, o sea que ya estoy por fuera del período de prueba, sea lo que sea que eso signifique. El ambiente sigue siendo entretenido y agradable; aprendo vainas cada día. Por las noches leemos con Laia el primer volumen de His Dark Materials de Philip Pullman. El oso la maravilla e intriga tanto como a mí cuando lo leí por allá hace veinte años, recién traducido al español. Hace un par de semanas compramos pasajes para visitar Barcelona a final de agosto. Espero aprovisionarme de libros largos en español que resistan al menos dos años de lecturas para antes de dormir.

Breve

Pequeña entrada que sirva de prueba de supervivencia. Hoy cumplo dos meses en el nuevo trabajo. Sigo contento y entusiasmado, cada vez más cómodo con las herramientas y con una visión más clara de los problemas. Me divierto, que es lo importante. Laia crece todos los días. A esta edad son puro aprendizaje. Es milagroso.

Trabajo

Estoy contento con mi nuevo trabajo. El cambio fue una buena decisión. Ya lo sospechaba pero no cae mal una corroboración empírica. Durante estas primeras semanas trabajé en un pequeño proyecto para refinar un sistema de recomendaciones que ya está en revisión y ahora estoy trasteando el flujo que sostiene el sistema de recomendaciones básico a una extensión interna de luigi adaptada a la infraestructura de la empresa. Por lo pronto me gustan el ambiente y los problemas. Las personas con las que colaboro a diario son amigables y dedicadas. Saben lo que hacen y saben explicarlo. Todo el mundo se siente muy comprometido. Las reuniones son escasas y rabiosamente al punto. Estoy entusiasmado con los proyectos que vienen y la empresa tiene el balance de desorden y madurez técnica en el que me siento a gusto. Que el viaje a la casa tome veinte minutos menos es ya de arranque un gran beneficio, pero resultó no ser el único.

Estado

No sé qué hago en la vida. No sé para dónde voy. No sé qué quiero. No sé cuándo estaré donde debo estar ni cuál es el lugar que me corresponde. Evado las certezas. Evado compromisos. Evado lo que siento y acepto lo que recibo. Me esfuerzo por no cultivar expectativas. No pretendo ser nada más que lo que soy. No tengo aspiraciones ni propósitos. Me permito respirar. Aprecio el cariño que me entregan. Quiero a quienes me permiten querer. Soy una presencia vaga, apenas perceptible, que atiende con paciencia y procura mantener una distancia que garantice seguridad y confianza. Tengo todo lo que necesito. Tengo, de hecho, mucho más de lo que necesito.

Compáñeme

Hay una forma de satisfacción particular que proviene de cerrar un día intenso en compañía de la hija. Me gusta rendirme ocasionalmente a su voluntad y permitirle que decida horas enteras de actividades (“Compáñeme, compáñeme, así bailando así”, me dice cantando). Pero por momentos también me alejo y solo la dejo ser: la miro e intento imaginar qué piensa, cómo ve el mundo, en qué enfoca su atención, y siempre me sorprende cuando al cabo de un rato de distancia me mira, se sonríe y vuelvo a ser su amigo viejo que siempre pierde en todos los juegos que se inventa. Me pregunto si cuando desde los cuarenta recuerde su infancia pensará en estos días que pasamos juntos dando vueltas por la ciudad.

Clausuras

Renuncié a mi trabajo. Estuve ahí por dos años y tres meses. Fue una buena escuela donde fui tratado muy bien en general y, para mi sorpresa. bastante valorado. Me deja, además, un grupo de buenos amigos que espero poder seguir cultivando aunque dejemos de vernos con tanta frecuencia. A principios de marzo empezaré a trabajar armando modelos en un contexto bien distinto, más cercano a las aplicaciones más comunes del aprendizaje estadístico. A ver cómo me va con esos nuevos retos.

Suspiros

Lo que más me gusta de vivir es quedarme dormido junto a Laia sintiéndola dormir.

Ganas

Nunca he tenido muchas ganas de vivir.

Mejor

Estoy bien. La vida va bien. La vida es tranquila. Tengo todo lo que necesito. Sé que no es así para todos. Eso me angustia. Comparto lo que tengo. Atiendo a quienes confían en mí. Me permito (aunque mi voluntad se resista) a ser vulnerable también. Quiero y dejo que me quieran aunque haya miedos. Acompaño y cuido. Participo en la vida. Presencio. Entrego. Procuro no explotar. Cada año es más pequeño. El tiempo me distancia de lo que creí ser. Siento alivio en esa lejanía involuntaria, en esa desmemoria. No estaba tan solo. Nada era tan importante. Poco entiendo. Tengo más de lo que necesito. Siempre ha sido así. No sé por qué necesito. Vivo en la esquina rica y segura de un mundo confundido y ansioso. Quiero ser más para otros y menos para mí. Así hasta no ser nada.

Refugios

Me refugio en distancias, amistades y espacios. Lo hago para protegerme pero también para proteger. O al menos así lo planteo tal vez para reducir la culpa de sentirme mezquino por evadir el mundo. También me refugio en el lenguaje. Desde las palabras impongo límites y posiciones donde me siento seguro, donde no expongo/proyecto sino lo esencial (o así lo creo) y de paso demarco formalmente las regiones donde puedo estar cómodo, con una ruta de escape a la mano que me lleve tan pronto como sea necesario a mi guarida. Cuando me alejo demasiado de mis seguridades o siento que las pierdo sucumbo sin pudor al pánico.

257-267

Once días sin escribir motivo saturación de la vida. Del festival de cine me quedo con Arrival, Colossal y I Am the Pretty Thing That Lives in the House. Arrival, en particular, me tocó hondo. Mientras hacía fila para las películas leí The Big Short de Michael Lewis: divertido, triste y aterrador. En general la maratón de películas me dejó satisfecho. Muy probablemente la vuelva a hacer el próximo año. Durante el último mes he estado calmado y contento. El trabajo va bien y la vida todavía mejor. Laia empezó clases de música (una hora) y piano (media hora) en el conservatorio hace dos semanas. El curso de piano requiere piano en casa así que resolvimos invertir y comprar uno, con la esperanza de que Laia se entusiasme y nosotros también lo usemos para aprender. Hoy a mediodía llegó en un camión. Tal vez el próximo año organice mi horario para tomar al menos una lección a domicilio a la semana. Por lo pronto practicaré escalas.

252-253

Más o menos así vamos, a pasos cortos, con calma. No hay urgencias o son imaginarias: productos de prioridades trastocadas. La consigna es entregarse a la vida y recibir con aprecio lo que conceda.

231

Contra todo pronóstico cumplimos once años de casados. Nos pegamos una borrachera feliz. Estos últimos años han sido provechosos. Mudarnos a Toronto fue una muy buena decisión. Ayer alguien nos preguntó si esta ciudad era nuestro último destino. Esto es casa, respondimos al unísono. De aquí no nos vamos.